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Viernes, 29 mayo 2026 20:43

122 universitarios confirmados en la Almudena para «vivir con sabor a Evangelio»

122 universitarios confirmados en la Almudena para «vivir con sabor a Evangelio»

122 universitarios, de los cuales 10 también han recibido el bautismo, se han confirmado este 29 de mayo en la Catedral de la Almudena. Procedentes de diversas universidad madrileñas, públicas y privadas, acompañados de familiares, amigos y capellanes, han recibido estos sacramentos de la Iniciación Cristiana en una celebración presidida por el obispo auxiliar de Madrid, monseñor Vicente Martín, con la presencia del vicario de Pastoral, José Luis Segovia, del vicario general del Ordinariato Católico Oriental, Andrés Martínez Esteban, y del vicario de la Vida Religiosa, Aurelio Cayón.

Vinculados con Cristo y con su Iglesia

Una celebración que el obispo auxiliar definió como nuevo Pentecostés, en la que «nos hemos reunido para celebrar la gracia del Bautismo y el don del Espíritu Santo, que acogerá a estos jóvenes y adultos, después de un proceso de crecimiento y maduración en la fe, Una fe que no se funda en la sabiduría, sino en el poder del amor y de la vida». Sacramentos que «os vinculan estrechamente con Cristo y con su Iglesia, como la vid y los sarmientos», subrayó.

«Por medio del bautismo, Dios quiere hacer de cada uno de nosotros una criatura nueva. Os introduce en su esfera de vida y de gracia, y os incorpora a su familia, la comunidad cristiana», afirmó el obispo, que llamó a dar frutos «para que vuestra vida sea realmente una vida nueva y fecunda». En sus palabras, centró la identidad cristiana en el amor a Dios y al prójimo.

El obispo auxiliar reflexionó sobre la sal y la luz. La sal para superar el deterioro y la tristeza. La luz para desprender la oscuridad y ver mejor. Desde ahí llamó a «compartir con la comunidad cristiana, vida sabrosa y vida luminosa», a vivir las bienaventuranzas, personal y comunitariamente, base del seguimiento de Jesús. Una llamada a «dar sabor a nuestro mundo, para que sea más humano, más justo, más según el corazón de Dios, y poder estar en medio de las realidades sociales, aportando la luz que viene de Cristo».

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Ser sal y luz

De hecho, «ser sal y luz es la misión fundamental del cristiano, transformar el mundo desde dentro, con el testimonio de la propia vida», enfatizó el obispo. Ello demanda estar llenos del espíritu de Jesús, entender que damos sabor cuando nos abrimos y ensanchamos el corazón para ir al encuentro, y estar dispuestos a disolverse, dando sabor sin llamar la atención. Y desde ahí, como cristianos, transformar el entorno al estilo de Dios, que se caracteriza por la cercanía, la compasión y la eternidad.

Junto con ello, «estamos llamados a portar la luz de la fe en Cristo para caminar con esperanza», subrayó monseñor Vicente Martín. Se trata de, en palabras de San Agustín, reflejar la luz de Cristo para iluminar el mundo, reflejando el Evangelio, la energía de Cristo, «que no es otra sino el amor que nos lleva a compartir con el otro». Algo que se concreta en «salir al encuentro de quien necesita».

Un camino que «no podemos hacerlo solos, necesitamos la fuerza del Espíritu Santo, que armoniza nuestro corazón con el de Cristo, nos habita interiormente, acompañándonos en un caminar de la vida, nos vincula estrechamente con la Iglesia y nos fortalece para ser testigos» del amor «de un Dios que es Padre con entradas de madre». Un camino y una misión que «siempre lo vivimos con los otros, con los hermanos, con la familia de los hijos de Dios. Un camino que hay que recorrer en comunidad», reconoció.

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La fe no es individualista

En esa perspectiva, acentuó que «la fe es personal, pero nunca es individualista. Necesitamos una comunidad que nos acoja, que nos sostenga, que nos acompañe, una comunidad que nos cuide y que podamos cuidar a otros, cuidarnos mutuamente. Solo así, seremos testigos creíbles de la buena noticia, que llena el corazón del ser humano de alegría y esperanza».

Monseñor Vicente Martín hizo una invitación a «vivir la vida con sabor, a compartir nuestros dones y talentos. A darnos, a dar nuestro tiempo, nuestra compañía, en medio de tantas oscuridades como existen en nuestro mundo, y mostrar así el amor misericordioso del Padre». Un camino para el que pidió la compañía y bendición de la Virgen.

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Una nueva manera de vivir

Al final de la celebración el obispo auxiliar agradeció a la Pastoral Universitaria por dar la oportunidad de «saborear la vida y de vivirla con la luz que nos trae Jesús en el Evangelio». Igualmente felicitó y agradeció por ese paso dado que hoy se convierte en testimonio, «un paso en el que comienza una nueva vida, una nueva marea de vivir, una vida con sabor a Evangelio». Desde ahí llamó a ser «gente con salero» capaz de alegrar la vida, iluminar las comunidades y construir un mundo mejor.

Finalmente recordó que el Papa viene a abrazarnos como Iglesia e invitó a participar no en un evento, sino en un encuentro eclesial con el sucesor de Pedro, a caldear el corazón para acoger a quien viene a ser luz entre nosotros, a participar para mostrar al mundo que somos Iglesia viva, plural, diversa, con la riqueza de cada uno.