Un total de 130 adolescentes de entre 13 y 17 años, acompañados por 30 monitores universitarios, han participado del 1 al 13 de julio en el campamento de verano organizado por la parroquia de Santa María de Majadahonda en Zapardiel de la Ribera, en la Sierra de Gredos.
El vicario parroquial, Alejandro Pulido, ha destacado «el valor de esta experiencia», en la que «los jóvenes han compartido jornadas de oración, catequesis, celebración de la Eucaristía, juegos y momentos de convivencia».
«Los chavales han vuelto felices, desconectados de las redes sociales, pero más unidos entre ellos y con Dios", explica el sacerdote, quien ha recordado que uno de los frutos más importantes del campamento ha sido «el clima de confianza» creado durante estos días.

Ambiente sano, de fe y alegría
Además, Pulido ha recordado que muchos adolescentes han podido abrir su corazón y compartir heridas, miedos y dificultades. «Es una buena señal, porque nos queremos esforzar en que la parroquia sea un espacio seguro», afirma. A su juicio, los jóvenes han agradecido encontrar «un ambiente sano, de fe y alegría, donde exponer su vida sin ser juzgados y crecer en amistad con Jesús».
Tras casi dos semanas de intensa actividad, el vicario parroquial reconoce el esfuerzo realizado por el equipo de monitores y responsables, que concluyen el campamento «agotados, pero con gran gozo por haber podido juntos alzar la mirada, como nos dijo el papa León XIV».
