Son ya seis los años que la Vicaría VI organiza su campamento de verano para chavales de ESO y Bachillerato, y en todos ellos ha participado Borja Lizarraga, vicario parroquial de Santa Cristina. Empezó cuando aún estaba en 4º en el Seminario, como monitor, y lleva ya dos como sacerdote. «Siempre es una experiencia bonita, en un sitio idílico, viendo cómo el Señor actúa en las personas».
La edición de este año acaba de concluir. Cerca de un centenar de personas entre chavales, monitores y sacerdotes partieron el día de la Virgen del Carmen, jueves 16 de julio, hacia el Centro Diocesano de Infancia y Juventud El Atazar —destino habitual— para pasar siete días que han sido «muy intensos» y que este año, además, han tenido un episodio único en la historia para la mayoría de ellos: la final del Mundial de fútbol.
Es, quizá, «lo que más les ha gustado», ríe Borja, porque «para los chavales era la primera vez que veían a España ganar un Mundial», con lo que eso supuso de compartir, vivir la alegría, el sufrimiento...
Acompañados de personajes bíblicos
El hilo espiritual del campamento han sido este año personajes bíblicos del Antiguo Testamento en los que sobresalía una virtud o cualidad especial: José y los sueños; Sansón y los afectos; David y la oración, Ruth y Noemí y la amistad; Moisés y la vocación; y Daniel y la Creación.
Así, cada mañana se les explicaba el día, que giraba en torno a una de estas figuras. Los campistas rezaban laudes y dedicaban la mañana a charlas o actividades deportivas —un día fueron de excursión a la montaña— y por la tarde había piscina —«¡fundamental para todos, un rato de dispersión y remojo!»—, gincanas, juegos… La noche era más tranquila, con algún acto penitencial y adoración eucarística, a excepción del día del Mundial. «Ha sido un equilibrio entre lo lúdico, lo deportivo y la oración».
La celebración de la Eucaristía cada día les ha permitido, además, enriquecerse con las diferentes espiritualidades de los sacerdotes que los han acompañado, seculares y religiosos porque había también franciscanos conventuales de Batán. Cada día celebraba uno, de modo que «han podido ver la riqueza y la pluralidad» de los sacerdotes de las cinco parroquias presentes en el campamento: Nuestra Señora del Rosario de Batán, Jesús y María, Nuestra Señora de África, Santa Cristina y Santa Beatriz.

Salir de sí mismos y abrir mente y corazón
Para los chavales, el campamento les aporta tres cosas que Borja ha podido ir detectando a lo largo de estos años. En primer lugar, salen de sí mismos. «Un chaval de 13, 15, 16 años, tiene dos opciones: o sale y se entrega a algo que no conoce» pero que le puede reportar un gran beneficio, «o se queda en Madrid con el móvil». Por cierto, que en el campamento los móviles están prohibidos como una forma de evitar que se encierren en sí.
En segundo lugar, el campamento les ofrece la posibilidad de «disfrutar de algo distinto» con gente que no son solo ellos. «Salen de la burbuja de su parroquia» y conocen a los chicos de las otras, y esto les hace ver que «no están solos en su proceso de fe».
Y, por último, les ayuda a abrir la mente y el corazón. «Están en otro sitio, con gente que no conozco, donde me toca madrugar, batirme el cobre en las competiciones deportivas, calzarme las botas y subir a una montaña... «Y aprender a orar», más este año contemplando la Creación de la mano de Daniel.
Experiencia de comunión sacerdotal
Pero el campamento no solo enriquece a los chavales; también a los curas. «Siempre es momento de compartir con los hermanos sacerdotes una experiencia común», enriqueciéndose ellos mismos con sus diferentes sensibilidades. Para los chicos es importante ver «que los sacerdotes se quieren», que son personas que «pueden abrazar y dejarse abrazar».
A su vez, la presencia del sacerdote tiene un aspecto fundamental en el acompañamiento del adolescente, en «hablar con ellos, escucharlos», no solo en el sacramento de la Confesión, que por supuesto también, sino en una charla caminando por el monte. O en el bordillo de la piscina. O, incluso, por qué no, durante la final de un Mundial...