Esther y Miguel se conocieron hace 17 años en Madrid. De su matrimonio nacieron Mónica y Esther, y también una vivencia de fe que, como ellos mismos reconocen, durante mucho tiempo fue más bien «de cumplimiento»: Misa los domingos, conversación sobre el Evangelio y la homilía durante el aperitivo posterior y oración en familia cada noche. «Nuestra fe era buena, pero quizá un tanto infantil», confiesan.
Tras realizar varios retiros, decidieron dejar «entrar al Espíritu Santo, a la Virgen y a Jesús en nuestro hogar». A partir de ese momento, comenzaron «cambios significativos en nuestra vida».
Santuario de Fátima: «La Virgen moldeó el corazón de cada uno»
En agosto de 2023 viajaron en familia al Santuario de Fátima. Les habían hablado de las apariciones de la Virgen y decidieron incluir el destino en sus vacaciones de verano. Lo que comenzó como un viaje de descanso terminó convirtiéndose en una auténtica peregrinación.
Allí conocieron a otro matrimonio que les ayudó a profundizar en el significado espiritual del lugar. Durante esos días, cada miembro de la familia experimentó lo que describen como «un regalo de la Virgen». Con el paso del tiempo, comprendieron que aquella estancia formaba parte de algo más grande: «Fue un proceso en el que la Virgen fue moldeando el corazón de cada uno».

Medjugorje: «La Virgen nos pidió llevar familias hacia ella»
En mayo de 2024, con motivo del Día de la Madre, participaron en una peregrinación a Medjugorje. Dudaron hasta el último momento si viajar con sus hijas. No tenían claro si era oportuno llevarlas o si quizá era una experiencia más adecuada para adultos.
Sin embargo, pocos días antes de partir, una persona del equipo organizador les dijo una frase que quedó grabada para siempre en su corazón: «La Virgen está llamando también a cada una de vuestras hijas; no sois vosotros quienes las lleváis allí».
Peregrinaciones familiares
Al regresar a Madrid, durante una comida con el Padre Miguel González, párroco de la parroquia San Antonio de las Cárcavas, surgió una propuesta inesperada. El sacerdote les pidió que organizaran una peregrinación familiar a Santuario de Fátima.
La petición les sorprendió, pero no les resultó extraña. Después de lo vivido en Medjugorje, aquella invitación resonó con fuerza en su interior. «Lo interpretamos como la confirmación de la llamada que habíamos sentido allí», explican.

Consagración y entronización del Sagrado Corazón
La familia se consagró al Sagrado Corazón de Jesús, y, en la Solemnidad de Cirsto Rey, a la vuelta de un retiro, entronizaron al Sagrado Corazón en su hogar. Miguel y Esther afirman que ese gesto marcó un antes y un después. «Cuando entronizas al Rey de Reyes en casa, empieza a gobernar y a cambiar todo».
Por ello, pasados varios meses viajaron de nuevo a Fátima acompañando a varias familias de la parroquia. En ese momento sintieron que «Nuestra Madre nos necesitaba más», es decir, «necesitaba que llevásemos a las familias a ese lugar tan especial».
Además, Esther señala que ese verano hicieron su segunda peregrinación. Pasamos unos días maravillosos. «La Virgen hizo muchos milagros a cada uno de los que viajamos».

«Una prueba de fe»
Las peregrinaciones, explican, eran sin ánimo de lucro pero tenían que ofrecer seguridad legal y organizativa a los peregrinos. Por ello, gracias a un matrimonio que les ha ido acompañando, «formalizamos la empresa y pusimos en marcha “Sí a María”». Comenzaron con dos peregrinaciones al año. La primera a la Basílica de la Gran Promesa en Valladolid —lugar donde el Sagrado Corazón de Jesús se apareció al beato Bernardo de Hoyos—.
Miguel explica que cuando Esther regresó de la última peregrinación a Fátima sintió en su corazón que «la Virgen no quería que llevásemos a las familias a su corazón lo que deseaba es que le llevásemos al Sagrado Corazón de su hijo».
Asimismo, señala que, entre la creación de la empresa, la convocatoria de esa peregrinación, recibieron la noticia que, por asuntos presupuestarios, Miguel debía abandonar la empresa. «Vivimos una situación muy complicada» e insisten en que «al principio teníamos muchos miedos, dudas y preocupaciones por nuestras hijas».
Ante esa situación laboral confiaron plenamente en el Señor e invertieron todos los recursos y el tiempo en seguir adelante diciendo “Sí a María”.

«Este era el camino»
Esther explica que, aunque estaban atravesando una situación difícil decidieron seguir adelante con las peregrinaciones que ya estaban programadas para el mes de diciembre. Miguel vivía estos momentos con serenidad y sabía que «este era el camino» pero había momentos en los que le surgían muchas dudas. «Habíamos organizado varias peregrinaciones y la gente no se inscribía».
Esther, un día más, rezó ante el Santísimo y le pidió al Señor que por favor le enviase una señal. «Necesitaban saber si seguir adelante con Sí a María». Además recuerdan que a la primera peregrinación se habían inscrito 15 peregrinos, pero «el Señor que tiene mucho sentido del humor, finalmente cancelaron 6». Aunque «en el fondo de nuestro corazón sabíamos que teníamos que continuar adelante».
Un año después de la entronización del Sagrado Corazón, en la fiesta de Cristo Rey. «El Señor tocó algunos corazones que la Virgen había elegido para ir a verla». Finalmente, la peregrinación se completó con más de 50 personas.

Sí a María
A lo largo de los años, Esther y Miguel han descubierto que cuando se abre el corazón a la Virgen, ella nos coge de la mano y nos conduce con ternura al Corazón de Jesús. «Lo que empezó como una experiencia familiar se fue transformando en un camino compartido con muchas personas que, movidas por la fe, se unieron en oración y en peregrinación». En este sentido, Miguel y Esther afirman que creen firmemente que «es Dios quien escribe esta historia. María ha sido el medio, la Madre que reúne, que acompaña y que lleva a su Hijo».
“Sí a María” nace de esta experiencia: de un “fiat” ofrecido en lo pequeño, de ver cómo la gracia actúa en lo cotidiano y de caminar con otros que también han sentido esa misma llamada en el corazón.
Nuevas peregrinaciones: Valladolid, Covadonga y Lourdes
Actualmente organizan peregrinaciones a distintos lugares santos. Entre ellos se encuentra la Basílica de la Gran Promesa en Valladolid —lugar donde el Sagrado Corazón de Jesús se apareció al beato Bernardo de Hoyos—, el Santuario de Covadonga, el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes en Francia y al Santuario de Fátima (la familia lo llama la Casa de Mama) lugar al que organizarán más peregrinaciones. Como recuerda el matrimonio «en este lugar el Inmaculado Corazón nos tocó el corazón y empezó el cambio en nuestras vidas».
Esther y Miguel definen sus peregrinaciones como «experiencias sencillas», centradas en «la oración antes, durante y después del viaje». Por ello afirman que «no son un viaje turístico. Si el peregrino abre el corazón el Señor actúa».
