19 de Diciembre de 2017

Los padres capuchinos inauguran en Sagrado Corazón de Jesús de Usera un centro de acogida de inmigrantes

Los padres capuchinos inauguran en Sagrado Corazón de Jesús de Usera un centro de acogida de inmigrantes

Este martes, 19 de diciembre, a partir de las 18:30 horas, será inaugurado un centro de acogida a inmigrantes africanos en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de Usera (paseo Santa María de la Cabeza, 115). Será atendido por los padres capuchinos a través de su ONG SERCADE (Secretariado Capuchino para el Desarrollo). En el acto de inauguración intervendrán el provincial de los padres capuchinos, padre Benjamín Echevarría, OFM Cap., acompañado por el vicario episcopal de la V, Juan Pedro Gutiérrez, y representantes de Cáritas diocesana.

La casa, que abrió sus puertas a finales del mes de octubre, alberga en estos momentos a diez inmigrantes subsaharianos. Además de alojamiento y comida, se les ofrece la oportunidad de realizar estudios laborales con el fin de conseguir un trabajo. El tiempo de estancia en este centro dependerá de la finalización de los estudios, que en su mayoría duran dos años, o de su regularización, ya que la mayoría de ellos carecen de documentos.

Este centro es la segunda fase de un proyecto de acogida a inmigrantes que los padres capuchinos tienen en marcha en la Archidiócesis. Los locales de la basílica Jesús de Medinaceli (plaza de Jesús, 2) albergan un centro de acogida de inmigrantes que cada día proporciona una comida y el equivalente a un centro de día a unas 50/60 personas. Además de ayudarles con la cuestión legal del papeleo, a aquellos que no desean quedarse en España se les pone en contacto con distintas ONGs que les ayudan a llegar a su país de destino.

La opción preferencial por los pobres

El director del centro, Jesús de la Torre, reconoce que esta labor supone un reto: «Yo estaba trabajando con los indígenas en Venezuela y me propusieron la posibilidad de abrir este centro si yo venía…». Propuesta que no rechazó, ya que «me parecía un servicio y una opción preferente para esta gente». Una respuesta a una opción del carisma, «que es la opción preferencial por los pobres». Y, de esta manera, reconoce De la Torre, «la comunidad capuchina está tratando de dar sentido a lo que es la vivencia de san Francisco, en el mundo actual y ante la gente marginada».

Para los africanos que allí viven «es como cuando sales del túnel y ves la luz en pleno día», destaca el director. Ellos «venían de muchas historias: primero, de su trayectoria personal (muchos llevan seis o siete años desde que salieron de sus casas hasta llegar a Europa), pasando las mil y una penurias, tanto en el viaje como aquí». Tienen muchos desengaños encima, continúa, «falta de autoestima, de receptividad, etc.,» y «aquí tratamos de hacer una familia, la que muchos no tienen y tenemos que construir aquí». Y «es la gran oportunidad que tienen en este momento para abrir su horizonte laboral y personal».

A partir de ahora, se realizará una selección de aquellos que deseen quedarse en nuestro país y que mejor se adaptan al programa, «para ofrecerles la oportunidad de formación y tener un futuro más próspero a través del nuevo centro que se inaugura en Usera». El proyecto cuenta con un equipo de responsables y también con la colaboración de voluntarios que les dan clases de castellano, matemáticas… A pesar de eso, se necesitan más voluntarios.

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