La Delegación de Cultura de la archidiócesis de Madrid ha acogido este martes 3 de noviembre un nuevo episodio del webinar dedicado a la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, bajo el título «Nuevos horizontes para el bien del hombre y nuevas miradas para el arte».

Revolución tecnológica y Doctrina Social
En este encuentro, realizado en la Capilla del Obispo, sede de la Delegación, se ha abordado el capítulo IV de la encíclica, en el que aparece la «relación de la revolución tecnológica con los temas clásicos de la Doctrina Social de la Iglesia», como señalaba al inicio del acto el delegado de Cultura, Manuel María Bru.
«Custodiar lo humano en la transformación. Verdad, trabajo, libertad» es el tema de este capítulo. «La Inteligencia Artificial y las tecnologías digitales están reconfigurando los gestos cotidianos y las estructuras sociales», afirmaba el delegado episcopal de Caritas Madrid. El desafío es custodiar lo humano en este tiempo de tanta transformación en ámbitos con repercusiones importantes y concretas. Para ello es necesario redescubrir la verdad como bien común, proteger la dignidad del trabajo, salvaguardar la libertad frente a toda dependencia y mercantilización.
No podemos olvidar la idea de la verdad como bien común. El reto digital nos sitúa ante la información y la desinformación como alternativas derivadas de la IA, cuyas plataformas y sistemas aceleran cambios en la comunicación pública y política. De hecho, la desinformación no nace con la IA, pero encuentra en ella un potente multiplicador. De hecho, afirmaba Ojeda, «hoy no pasa nada por mentir, me es rentable», una situación que genera crisis de confianza, y lleva a cuestionarse qué creer y a quién creer. Las narrativas sesgadas, la manipulación y la crisis de confianza aparecen como realidades cada vez más presentes.

Control del imaginario colectivo
Vivimos en una sociedad en la que el imaginario colectivo es controlado por el poder económico y tecnológico, lo que lleva a la homogeneidad y el pragmatismo, que hace que la verdad universal, incluso sobre la dignidad humana, deje de ser un concepto válido. Ese poder sin verdad lleva a construir una realidad a medida y a fomentar el dominio. La encíclica reconoce verdades universalmente válidas, la dignidad inviolable de cada ser humano, más allá de la utilidad o la conveniencia, y pone límites al pragmatismo, pues lo útil o eficaz no basta para fundamentar una sociedad noble y respetable.
El texto pontificio denuncia la pretensión de construir la realidad según intereses propios y sitúa como Verdad fundamental la dignidad sagrada e inviolable de cada persona. León XIV reflexiona sobre la relación entre Verdad y democracia, y alerta sobre el riesgo derivado de perder la distinción entre hechos y ficción, entre verdad y falsedad, que conduce a la dominación y a totalitarismos.
De hecho, la verdad sostiene una comunicación justa y una convivencia democrática. Para ello es necesario verificación, constraste de fuentes, pensamiento crítico y diálogo honesto. Javier Ojeda hablaba de ecología de la comunicación y las responsabilidades entre poderes públicos, medios, familias, escuela, universidad e Iglesia, sobre la base de los ejes comunes de la transparencia y la verificación.
Se hace necesaria una alianza educativa para la era digital, a partir de una educación que cultive preguntas, tenga pensamiento propio, atención y capacidad de decidir cuándo no utilizar la IA. Es necesario asumir que “la verdad es un bien común: se busca juntos, limita el poder y protege la dignidad de cada persona”, recalcó Ojeda.

Trabajo e Inteligencia Artificial
Con relación al trabajo, una dimensión constitutiva de la dignidad de la persona y vía ordinaria de participación en la vida social, es importante destacar que desarrolla a la persona, es imagen del Creador, construye relaciones y da sustento a las familias. Ante la automatización y el auge de la robótica, es fundamental conocer las oportunidades y riesgos que se derivan, pues el criterio debe ser la persona y no solo el rendimiento. Una realidad que genera desempleo, precariedad y desigualdad, lo que demanda gestionar la transición que provoca la IA de forma proactiva, con criterios sociales para innovar, transiciones profesionales y responsabilidad empresarial.
Es un imperativo una economía que valore la dignidad, pues la precariedad laboral afecta a la identidad, los vínculos y la posibilidad de construir futuro, especialmente entre los jóvenes. No podemos olvidar que la tecnología debe servir al trabajo humano, no convertir a la persona en un medio. De hecho, “La innovación es verdaderamente humana cuando protege el empleo, amplía capacidades y pone la dignidad por encima del rendimiento”.
Sobre el concepto de libertad reflexionaba en torno a los conceptos de dependencia digital y control social, que tienen como consecuencia el conformismo y la autocensura. La raíz la encontramos en una mentalidad tecnocrática y posthumanista que considera a la persona manipulable y subordina dignidad y libertad a la maximización del beneficio. El desafío es romper la cadena de las nuevas esclavitudes y el colonialismo de datos y actuar sobre las cadenas económicas, las plataformas y las responsabilidades. Es necesario asumir que la técnica debe inscribirse en un horizonte de sabiduría, justicia y fraternidad, concluyó el delegado de Caritas.

Cuatro obras de arte y Magnífica humanitas
Desde una mirada artística, como es común en estos webinar, el periodista Jesús Berenguer Zamorano, partía de la necesidad de no ser freno al conocimiento de la Doctrina Social de la Iglesia. En su intervención analizó cuatro obras de arte. Partía del cuadro «El Cuarto Estado» que mostró la situación de millones de obreros en el siglo XIX con la revolución industrial. Tras analizar la pintura, decía con el texto de León XIV que «el objetivo de obtener mayores beneficios no puede justificar decisiones que sacrifiquen sistemáticamente el empleo, porque la persona humana es un fin y no un medio, y el orden económico debe permanecer subordinado a su dignidad y al bien común.»
La segunda obra presentada fue una fotografía, «la madre migrante», realizada por la fotoperiodista Dorothea Lange, cuyas fotografías «capturaban una humanidad digna, a pesar de la desgracia, sin caer en sentimentalismos facilones», recalcó. Una fotografía que es una síntesis de lo vivido durante la Gran Depresión. Ante estas situaciones, Magnifica humanitas afirma que «las experiencias de las últimas décadas demuestran que, en las crisis económicas y financieras, son siempre los pobres quienes pagan el precio más alto, mientras que las teorías que prometen un bienestar general automático suelen resultar ilusorias.»
La escultura «La Virgen de los no nacidos» del escultor Jesús Arévalo, es una imagen que «acompaña en el dolor a las madres que por uno u otro motivo han perdido o abortado la gestación de un hijo», mostró Jesús Berenguer. Al respecto, la encíclica afirma en su número 55 que «los derechos humanos son inviolables, porque son «inherentes a la persona humana y a su dignidad»… Entre estos, el primer derecho humano es el derecho a la vida, desde la concepción hasta su fin natural, sin el cual es imposible ejercitar cualquier otro derecho. Cuando este derecho fundamental es negado —como sucede con el aborto provocado, el asesinato de inocentes y la eutanasia— nos encontramos frente a decisiones que la Iglesia juzga gravemente ilícitas.»
Finalmente, la poesía de Miguel Hernández «Niño Yuntero», un poema dialéctico que nos coloca frente a la lucha de clases y la esclavitud infantil en la esclavitud de los niños que trabajan en la extracción de los minerales, la guerra y la violencia y la explotación infantil. El texto pontificio nos hace caer en la cuenta de que “en algunas regiones del mundo, adolescentes y niños trabajan en condiciones peligrosas en la trituración de los materiales de los que se obtienen las tierras raras. Cuerpos marcados, mutilados, consumidos para que el flujo de los cálculos no se interrumpa. Además, las redes criminales utilizan plataformas en internet, sistemas de mensajería, pagos anónimos y técnicas de perfilado para reclutar, controlar y trasladar a víctimas de la trata, muchas veces menores de edad, convirtiendo a hombres y mujeres en “datos” que rastrear y “paquetes” para transferir dentro de los mismos circuitos digitales que sustentan gran parte de la economía global.»