CONVIVIUM calienta motores. La gran Asamblea Presbiteral se celebrará el próximo lunes 9 de febrero y el martes 10 de febrero, y a ella están convocados todos los sacerdotes que tienen cargo pastoral en la diócesis. En total, 1.585, que dialogarán y reflexionarán durante dos días sobre su ministerio ordenado y qué sacerdote necesita hoy Madrid.
Pero los laicos también tienen su lugar en CONVIVIUM. Son a ellos a quienes sirven los presbíteros, y en los trabajos previos han tenido un papel destacado. De hecho, ya antes de Navidad fueron trabajando en los consejos pastorales parroquiales y en las diversas realidades eclesiales (más de 200 grupos) una serie de preguntas que los presbíteros han reflexionado en la segunda fase, la de las preasambleas por tramos de ordenación presbiteral. La última fue el pasado 28 de enero, destinada a los sacerdotes de más de 50 años de ministerio.
Fue generalizado que el pueblo de Dios quiere a sus sacerdotes. Para los fieles son testigos de Jesucristo vivo. Se preocupan por ellos porque les ven cansados, y asumen la corresponsabilidad de los lacios en la misión. Pero también ven retos y puntos de mejora. Y esto, reconocían algunos presbíteros, en parte les había «escocido», pero «todo es para el bien del que ama a Dios».

Mari Carmen ha sido una de las mujeres que ha participado en estos trabajos previos. «Le eché horas», reconoce. Integrada en la pastoral de la Salud de su parroquia, miembro activo de la comunidad desde hace «la tira de años», pide a los sacerdotes más presencia. «Ayuda ver al sacerdote rezando», señala, y más si es con ellos. «Te pone las pilas».
«Algunas veces se echa en falta que esté con la comunidad». Que está muy bien que se dedique al confesionario, dice, pero que igual, «20 minutos puede dejarlo para rezar el rosario o presidir el viacrucis». Y eso que comprende que el cura esté muy liado y «eche mano de los laicos». Normalmente, su párroco «va flechado».
También cree que es importante que se relacionen más con la gente, y no solo con los feligreses, sino también con los vecinos. «Tendría que ser más cercano con el pueblo, porque a muchos no los vas a encontrar en Misa, pero sí en la calle». Y añade: «El problema es que tienen muchos cargos y esto les quita tiempo para el contacto», pero «¡los necesitamos!».

Hablar más de CONVIVIUM
Cree que en su parroquia no se ha hablado mucho de CONVIVIUM, al margen de en el consejo. Y en parte se hace responsable. «Nosotros mismos tampoco le hemos dado difusión». Luego, que en los avisos de las Misas muchas veces una no está atenta, reconoce, «y tampoco leemos los carteles».
«Me parece bien que se les convoque» a CONVIVIUM, porque «cada uno está en su parroquia, tienen un montón de trabajo», y hay pocos espacios para ellos. «Necesitan tener más contacto entre ellos y que vayan al unísono».
Y, ahora que solo queda un domingo de por medio, pide «que los sacerdotes cuenten que se van a reunir para estar más unidos, trabajar mejor y hacer que la parroquia sea más familia». Así, «alguno se acordará y rezará».
