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Miércoles, 07 octubre 2026 16:27

Tender puentes para que nadie quede fuera: la Iglesia de Madrid vuelve a formar en Lengua de Signos

Tender puentes para que nadie quede fuera: la Iglesia de Madrid vuelve a formar en Lengua de Signos

La Delegación Episcopal de Catequesis ha empezado una nueva edición del curso de Lengua de Signos Española (LSE), una iniciativa desarrollada junto con la Parroquia Nuestra Señora del Silencio. Entre octubre y junio, el curso ofrece una formación básica para favorecer una pastoral más accesible e inclusiva. Este año se han inscrito en torno a 40 personas, y todavía quedan plazas libres para quienes deseen incorporarse al curso.

Las clases se imparten todos los lunes no festivos, del 5 de octubre de 2026 al 28 de junio de 2027, de 17:30 a 19:00 horas, en el arzobispado de Madrid (C/ Bailén, 8). El objetivo es capacitar a los participantes para comunicarse con personas sordas en el ámbito parroquial y contribuir a construir una Iglesia más acogedora.

Tender puentes para que nadie quede fuera

Antonio Meléndez, profesor del curso, explica que para el arzobispado dar continuidad a esta propuesta supone «tender puentes para que las personas sordas puedan participar en la vida de la Iglesia con el menor número de barreras de comunicación posible». Las catequistas que realizaron el curso el año pasado, añade, estarán ahora más preparadas para atender a las personas sordas y llevar la Palabra de Dios a una comunidad que «ha estado y está muy alejada de la Iglesia». Se trata, subraya, de ser consecuentes con la idea de que en la Iglesia cabemos todos, y de que transmitir la Palabra de Dios no tiene barreras.

Sobre la acogida de la primera edición, Meléndez reconoce que fue mejor de la esperada: casi todas las personas que hicieron el curso pasado se han apuntado a su continuación, lo que demuestra su interés por evangelizar y acercar la fe a las personas sordas. La demanda de este año ha abierto la posibilidad de formar dos grupos: uno de iniciación y otro de continuidad.

Para el profesor, la importancia de avanzar en accesibilidad radica en que «la Iglesia somos todos, especialmente las personas más vulnerables, predilectas de Dios». Las personas sordas, señala, han estado muy desatendidas desde el punto de vista pastoral, y ahora es el momento de acercarse a ellas y anunciarles que Dios las ama tal y como son, y que su Palabra no está limitada por la lengua ni por las características concretas de una comunidad.

A quien se acerca por primera vez a la lengua de signos, el curso le ofrece aprender una lengua con peculiaridades que la hacen única y adquirir herramientas y conocimientos que faciliten su integración en la comunidad sorda y la evangelización de sus miembros.

 

La experiencia de quienes continúan

Raquel, de la parroquia Nuestra Señora de las Rosas, se apuntó el curso pasado porque llevaba tiempo queriendo aprender LSE. Es catequista de personas con discapacidad y quería conocer la lengua de las personas sordas. Además, apunta, «con muchos signos podemos ayudar también a personas que tienen dificultades en el lenguaje».

Para ella, el curso le ha ayudado a entender las dificultades a las que se enfrentan las personas sordas, a conocer su lengua y lo que necesitan, y a descubrir cómo comunicarse entre todos. Durante la visita del Santo Padre a Madrid tuvo además la oportunidad de ayudar a un pequeño grupo de personas sordas, algo que la hizo sentirse «muy útil». Lo que más le sorprendió al comenzar fueron las características de su lengua y las dificultades que encuentran en su vida diaria, pero sobre todo su capacidad de adaptación a un mundo en el que todo está pensado para lo audiovisual. Este año espera ampliar vocabulario y ser capaz de mantener conversaciones con personas sordas.

A quien dude en empezar desde cero le anima sin reservas: el curso es «interesante, divertido y muy útil». «Lo haremos mal muchas veces, como cuando aprendemos un idioma», admite, «pero es muy gratificante cuando ves a personas en la calle que hablan con signos y entiendes algunas de las palabras o frases».

Nuevos alumnos, nuevas motivaciones

Verónica, de la parroquia de Nuestra Señora del Pilar, es una de las nuevas alumnas del curso y describe el curso como su «asignatura pendiente». Espera corregir los posibles errores acumulados con el tiempo y alcanzar un nivel importante de LSE para poder interactuar desde la inclusión, tanto en parroquias como en centros educativos. Sus motivos son personales, profesionales y pastorales: desarrollar adecuadamente la LSE para comunicarse con quienes lo necesitan, ponerla en práctica desde el ámbito educativo y aportar este conocimiento a las parroquias, donde cada vez hay más personas, niños y mayores, que precisan de estos recursos.

Para Verónica, que más personas conozcan la lengua de signos dentro de la Iglesia es «importantísimo» porque forma parte de la inclusión: si por este medio las personas sordas pueden acceder al ámbito parroquial, «esto supondría eliminar barreras».

Inscripciones

Las personas interesadas pueden solicitar información e inscribirse a través del formulario: https://bit.ly/cursolenguasignos26_27