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Jueves, 17 septiembre 2026 10:26

Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid, preside una misa en la Real Colegiata de San Isidro con motivo de la festividad de los santos Cosme y Damián

Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid, preside una misa en la Real Colegiata de San Isidro con motivo de la festividad de los santos Cosme y Damián

La Real Colegiata de San Isidro (C/ Toledo, 37) acoge el sábado, 26 de septiembre, a las 20:00 horas, una solemne Eucaristía con motivo de la festividad litúrgica de los santos Cosme y Damián. La celebración estará presidida por D. Vicente Martín Muñoz, obispo auxiliar de Madrid.

La misa está organizada por la Venerable, Antigua y Pontificia Hermandad de San Cosme y San Damián de Madrid, en honor de sus patronos, considerados protectores de la medicina y la salud.

Fundada en 1583, la Hermandad está constituida mayoritariamente por profesionales sanitarios católicos.

Datos biográficos

Fueron dos hermanos gemelos que nacieron en Arabia en el siglo III, estudiaron medicina en Siria y la ejercieron después en Egea (hoy Turquía). Afamados médicos, su ejercicio profesional se caracterizaba por la atención a los más pobres y la prestación gratuita de sus servicios profesionales (anárgiros), así como la difusión de la fe entre las personas que acudían a ellos. Vivieron en la época de las grandes persecuciones cristianas, fueron perseguidos y decapitados alrededor del año 300.

Desde muy pronto su culto fue muy difundido. El papa Félix IV (526-530) trasladó sus reliquias a Roma y levantó una basílica en su honor, en la vía sacra lugar en el que la tradición mantenía que había vivido el gran médico Galeno, y donde solían reunirse los profesionales de la Medicina (los galenos). Su milagro más conocido es el trasplante de una pierna de un muerto a un vivo. La manera más común de representarlos es con los atributos que corresponden a su profesión instrumental médico y farmacéutico o con los símbolos de ambas profesiones.

Hermandad de san Cosme y san Damián: espacio de encuentro

Fue fundada el 18 de marzo de 1583 bajo la advocación de estos santos médicos y mártires, cuya vida constituye, aún hoy, un modelo de servicio desinteresado, atención a los más vulnerables y excelencia en el ejercicio de las profesiones sanitarias. Es sin dudas una de las Hermandades más antiguas de Madrid. A lo largo de más de cuatro siglos de existencia, la Hermandad ha mantenido vivos los valores humanos, éticos y espirituales que encarnaron sus titulares, promoviendo la formación, la responsabilidad profesional y la dedicación al cuidado de los enfermos.

En 1947 a petición del Patriarca Eijo y Garay, la Hermandad se estableció en la entonces Catedral de San Isidro, hoy Real Colegiata de San Isidro de Madrid, donde trasladó y adaptó su patrimonio histórico.

Desde sus orígenes, la Hermandad desempeñó un papel fundamental en la defensa de la calidad de la formación y del ejercicio profesional de quienes integraban las profesiones sanitarias. Durante largos periodos de la historia, pertenecer a ella constituía un requisito indispensable para ejercer determinadas actividades sanitarias en Madrid, circunstancia reconocida incluso por disposiciones oficiales, como la Real Orden de 29 de octubre de 1915.

Fiel a su compromiso con la excelencia profesional y la reflexión ética, la Hermandad impulsó el 11 de noviembre de 1934 la creación de la Academia de Deontología de Madrid y la elaboración de un Código Deontológico. Asimismo, promovió de forma constante actividades formativas, conferencias, encuentros científicos y una importante biblioteca especializada, contribuyendo al progreso profesional y humano de generaciones de sanitarios. Además, de todo ello la Hermandad creó dispensarios parroquiales para atender a personas que carecían de medios para recibir asistencia, una Escuela de Medicina para misioneros, una de enfermeras, etc. Prestaban asistencia médica a los enfermos pobres de manera gratuita, en el domicilio o a través de los dispensarios donde se enseñaba también a médicos y enfermeras.

Hoy, como hace más de cuatrocientos años, la figura de San Cosme y San Damián continúa siendo una referencia de plena actualidad para médicos, farmacéuticos, enfermeros y demás profesionales de la salud, al representar valores tan necesarios como la vocación de servicio, la cercanía al paciente y el compromiso con la dignidad de toda persona.

La Hermandad redujo su actividad en el último tercio del siglo XX. Hace unos años, ya en este siglo XXI, un grupo de profesionales sanitarios, fundamentalmente médicos, farmacéuticos y enfermeras, decidimos recoger el testigo de nuestros antepasados y reactivar lo realizado a lo largo de los siglos, reuniendo otra vez a profesionales sanitarios, a la luz de las virtudes que profesionalmente ejercieron estos dos Santos, del siglo III.

Desde ese momento, hemos ido creciendo incluso en la época de la pandemia, estando presentes en los principales actos de la Diócesis y en representación en actos de otras hermandades. Formamos también parte de la Unión Diocesana de Hermandades Profesionales Católicas, junto con otras hermandades profesionales. Lejos de ser únicamente una institución histórica, la Hermandad continúa siendo hoy un espacio de encuentro para médicos, farmacéuticos, enfermeros, estudiantes y otros profesionales sanitarios que comparten una misma vocación de servicio a la persona enferma.

En un momento en que la Medicina alcanza niveles de extraordinario desarrollo científico y tecnológico, con avances en campos como la genética, la cirugía, la farmacología, la inteligencia artificial o la medicina personalizada, la figura de San Cosme y San Damián adquiere una renovada actualidad. Su ejemplo recuerda que el progreso científico solo alcanza su plena dimensión cuando está al servicio de la persona, de su dignidad y de sus necesidades más profundas.

Los retos de la sanidad contemporánea exigen profesionales técnicamente excelentes, pero también cercanos y comprometidos con una atención verdaderamente humana. Precisamente esos valores fueron los que inspiraron la vida de nuestros santos titulares, que unieron conocimiento, entrega y atención a los más vulnerables. Mantener viva la memoria de San Cosme y San Damián no significa mirar al pasado, sino al presente y al futuro. Su legado nos recuerda que la verdadera excelencia profesional solo es posible cuando el conocimiento científico va unido al respeto a la dignidad de cada paciente. En un tiempo de extraordinarios avances tecnológicos, la humanización de la Medicina sigue siendo uno de los mayores retos.

Por ello, la Hermandad desea seguir siendo, en pleno siglo XXI, un espacio de encuentro y reflexión que, a través de sus celebraciones religiosas y sus ciclos de conferencias sobre ciencia y fe, fomente las virtudes que encarnaron San Cosme y San Damián: la vocación de servicio a los demás, la atención a los más vulnerables y el compromiso con la dignidad de toda persona.