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Miércoles, 17 junio 2026 13:46

Álvaro Simón, lector del Evangelio en la Misa del Corpus, presidida por León XIV: «A través de la liturgia, el Papa nos amaba»

Álvaro Simón, lector del Evangelio en la Misa del Corpus, presidida por León XIV: «A través de la liturgia, el Papa nos amaba»

Todo empezó con una llamada en el mes de abril por parte de su formador en el Seminario Conciliar de Madrid para decirle «que me tocaba cantar el Evangelio en la Misa del Papa». No había ninguna razón especial, era «el simple hecho de que soy el que canta en mi curso».

Álvaro Simón explica así de sencillo cómo se inició uno de los episodios más significativos de su vida. Se le sumaba al hecho de que estaba preparando su ordenación diaconal, de modo que al más puro estilo cholista, se dijo a sí mismo, «partido a partido, que antes tengo la ordenación». Lo que no quita que empezara los ensayos con Roberto Fresco, organista de la catedral y coordinador de toda la parte musical de la Misa del Corpus Christi que el Santo Padre iba a presidir en Cibeles el domingo 7 de junio.

Evangelio alvaro bendicion

Cada martes, desde finales de abril hasta el martes anterior a la Misa, Fresco y Álvaro ensayaban durante media hora en el Seminario. El texto del Evangelio (Jn 6, 51-58) se musicalizó ex profeso para esta celebración, «cuidando hasta el mínimo detalle». «Roberto me enfatizó mucho que fuera despacio, tranquilo y que las palabras se entendiesen», y lo bien que salió todo lo atribuye a «una gracia que uno recibe en ese momento».

Lo más complicado, descendiendo a lo concreto, era coger el tono, reconoce, y a su vez «lo que más me tranquilizaba era que tenía que proclamar el Evangelio dentro de una celebración; era una pieza en la gran sinfonía litúrgica». Había en la melodía varias notas a enfatizar, pero el momento donde cogía más fuerza era cuando se cantaba «yo lo resucitaré el último día». «Fue un experiencia tan pascual la de esa Misa», expresa Álvaro, una semana después. Además, desde el altar veía «todo Cibeles, todo Alcalá, la gente, el cielo azul» y pensaba: «¡Esto es el cielo!».

Evangelio alvaro leyendo

La paz del Papa

Si Álvaro hubiera sabido que la Eucaristía la iban a seguir por televisión 400 millones de personas en el mundo entero, quizá se hubiera puesto nerviosísimo. Él solo era consciente de «que me iban a ver mi madre y mi hermano», que viven en Zaragoza. Un poco de nervios sí tuvo en los ensayos con los ceremonieros, pero cuando llegó el día, una vez revestidos todos, y el «Papa nos saludó uno por uno, nos dio los buenos días y un rosario, me relajé mucho».

Fue como ver al Santo Padre en un ser más auténtico, su «ser sacerdotal y paterno». Le sucedió lo mismo cuando le entregó el Evangeliario, tras la proclamación, y en el momento de la paz. «Fue un microsegundo de cruzar la mirada», pero en sus ojos adivinó «una ternura grande». Es un Papa, asegura, que «afina mucho en los detalles».

Evangelio alvaro papa

De lo vivido, Álvaro se queda con «que a través de la liturgia, el Papa nos amaba; tiene mucho gusto por la liturgia, y esto tiene mucho que ver con su paternidad». Esto lo entronca el joven diácono con su propia historia vocacional. «El otro día me acordaba de cuando falleció san Juan Pablo II, y mis padres me grabaron el funeral; ese fue mi primer enamoramiento de la liturgia».

Y pensaba también que si a él en ese momento «me hubieran dicho que algún día proclamaría el Evangelio en una Misa del Papa…». «Ha sido un regalo extraordinario», y por eso aún se está intentando «hacer cargo del don».

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