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Jueves, 05 noviembre 2026 09:00

San León Magno, una parroquia que invita «a mirar hacia lo alto»

San León Magno, una parroquia que invita «a mirar hacia lo alto»

En el barrio de Arganzuela, la parroquia San León Magno «es un lugar de encuentro y de referencia para mucha gente». Enrique Olmo, su párroco, nos abre las puertas de una casa en la que todos se conocen por su nombre.

Con esta parroquia arranca «La Casa de Todos», una serie mensual en la que el semanario Alfa y Omega y la Archidiócesis de Madrid recorren las parroquias de la diócesis de la mano de quienes las hacen posibles: sacerdotes, catequistas, voluntarias y vecinos.

Una chimenea que mira hacia lo alto

San León Magno se levanta en las inmediaciones de la Puerta de Toledo, junto a la chimenea del antiguo Gasómetro, resto de la fábrica que producía el gas para los faroles del alumbrado público de Madrid. La parroquia nació en 1965, cuando el arzobispo de Madrid, Casimiro Morcillo, erigió de una vez un buen número de parroquias. San León Magno comenzó su andadura en unos pequeños bajos de la calle Laurel, perpendicular al Paseo de las Acacias. Desde hace veinte años celebra en el templo actual.

«Por fuera es una construcción moderna y, como pasa con muchos edificios modernos, uno no tiene la impresión de que está en una parroquia», reconoce su párroco, Enrique Olmo. «Pero cuando uno entra se lleva una grata impresión», añade, primero por el mosaico del Cristo que «invita a rezar» y después por un ambiente «muy familiar, de una parroquia encarnada en un barrio donde todo el mundo se conoce por su nombre». «Uno se siente inmediatamente arropado, acogido, como en casa, y la pretensión nuestra es que siga siendo así», afirma.

Formación para todas las edades

La vida de San León Magno abarca desde la catequesis de iniciación cristiana, que prepara para el bautismo, la comunión y la confirmación, hasta distintos grupos de adultos. Meritxell, catequista desde hace casi veinte años, resume lo que le aporta: «La satisfacción de transmitir una vivencia que tú tienes y de que los niños puedan, a través tuyo, acercarse a Jesús y a la fe». Y su mejor recompensa, que los niños la saluden por la calle: «Piensas que algo bueno estarás haciendo si te acogen con cariño. Porque los niños dicen la verdad».

Para los adultos, la parroquia cuenta con un Aula de Teología, nacida por iniciativa de los primeros feligreses, en la que se leen autores del siglo XX que hicieron posible el Concilio Vaticano II. También se celebra una tertulia literaria mensual en la que han pasado Chesterton, Graham Greene, Unamuno y Georges Bernanos.

Un belén pionero

Las belenistas son una seña de identidad de San León Magno. En su taller construyen los escenarios y pintan las figuras del belén navideño y, desde 2019, también las Escenas de Pasión que se instalan en las últimas semanas de Cuaresma, en Semana Santa y al comienzo de la Pascua. Cuentan ya con unas 16 escenas, una iniciativa pionera en Madrid.

«Son horas y horas, pero se nos pasan de tal forma que casi nos tienen que echar», cuenta María Jesús, que lleva nueve años en el grupo. Su pieza más querida es el cenáculo, «la joya» del taller. Para ella, el belén y las escenas de Pasión son «una catequesis»: «Vienen muchos niños, y mucha gente de fuera. Es un trabajo de tantísimos años que era una pena que se perdiese».

Cáritas: información, ropa y dignidad

La Cáritas parroquial atiende a las personas más necesitadas del barrio. Hoy son, sobre todo, migrantes recién llegados, principalmente venezolanos. Su principal problema es la vivienda: alquilan una habitación a precios altísimos. A ello se suma la falta de ingresos fijos. «Como no tienen permiso para trabajar no los contratan, y como no los contratan no les dan el permiso», explican los voluntarios, que hablan de un desarraigo «casi completo».

La ayuda comienza por la información y la orientación, por ejemplo, hacia certificados profesionales como el de manipulador de alimentos. Incluye ayudas económicas para artículos de primera necesidad y un ropero, que también abastece a otras Cáritas de la zona. Su criterio es claro: se entrega la ropa en buen estado que uno mismo se pondría. «El pobre, aunque esté necesitado, tiene una dignidad», subraya Olmo.

«Alcemos juntos la mirada»

El curso pastoral se desarrolla en la parroquia bajo el lema «Alcemos juntos la mirada». Tras la visita del Papa León XIV a Madrid, un grupo de feligreses pidió a Olmo releer sus discursos y, antes de que se editaran en libro, los imprimieron de la web del Vaticano. Muchos los conservan como «un recuerdo vivo». Siguiendo el plan pastoral del cardenal José Cobo, el Consejo Pastoral trabaja ahora para hacerlos vida a partir de la identidad de la parroquia, y los retiros mensuales de los sábados partirán de textos bíblicos conectados con ellos.

Otro reto es acompañar a un número creciente de jóvenes no bautizados que se acercan a la fe y piden recibir los sacramentos de la iniciación cristiana, así como a un grupo de treintañeros que nunca se confirmaron.

¿Qué perdería el barrio?

A la pregunta de qué perdería el barrio si San León Magno desapareciera, Olmo responde sin dudar: «Perdería mucho». Un lugar de referencia donde celebrar la fe, pero también donde encontrar amigos con los que ir al cine o tomar una caña tras la misa de doce; donde acudir a un funeral o a un concierto. «La gente necesita lugares que le hagan soñar, que le hagan sentirse que no somos un número, sino personas apreciadas, con otros con los que encontrarse».

Los voluntarios de Cáritas hablan de «un pilar espiritual, un poco lo que nos engancha a todos», con sus grupos de lectura, su clase de sevillanas, su paella un domingo y unas cervezas el siguiente. Y Meritxell defiende que cada parroquia «tiene su esencia» y que cada párroco «da su impronta».

Olmo cierra con la imagen que tiene a pocos metros: «La chimenea que tenemos al lado nos invita a mirar hacia lo alto». Y concluye con el lema del curso: «Que alcemos juntos la mirada para encontrarnos con el Señor».