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El SARCU va camino de sus nueve años de vida: «Si el dolor de los hombres no duerme, la Iglesia debe velar»
Ignacio María Fernández de Torres hizo la primera guardia de la historia del SARCU. Era el 17 de mayo de 2017, y se estrenaba esa noche el Servicio de Atención Religiosa Católica Urgente, que se iba a prestar todas las noches de la semana, de 22:00 a 7:00 horas. Ignacio recibió una llamada, la única, «a las once menos diez» de la noche. Recuerda la hora. Como Juan, el apóstol, que llevaba grabado a fuego el momento exacto en que Jesús le dio sentido a su existencia. Al igual que al apóstol, este sacerdote de la diócesis empezó a ver plenificado su ministerio en cada hora de guardia. «El SARCU es llenarte de la esperanza de la Resurrección y arrodillarte ante las personas que están a los pies de la cruz del Señor», porque tiene la misión de «servir a situaciones muy sufrientes». Por eso preserva el contenido de aquella primera conversación, aunque «evidentemente lo recuerdo perfectamente».
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