Noticias

Miércoles, 19 agosto 2026 13:44

50 jóvenes madrileños de la parroquia San Bruno entregan su fe y su vida en Asturias: el impacto de la Misión Piloña

50 jóvenes madrileños de la parroquia San Bruno entregan su fe y su vida en Asturias: el impacto de la Misión Piloña

Aún resuenan en el concejo de Piloña, en Asturias, los ecos de esos días de mediados de julio en que medio centenar de jóvenes de la parroquia San Buno, en Madrid, compartieron su vida con esta Iglesia que camina en Asturias. 

Resonancias «muy positivas por la forma de estar, por su sencillez y por sus ganas de entregarse». Lo cuenta Alfonso López, uno de los dos sacerdotes que atienden a 26 parroquias de la zona cuya capital es Infiesto y promotor, junto a César Vázquez, sacerdote de Madrid y vicario parroquial de San Bruno, de la Misión Piloña.

«Era un grupo muy numeroso de entre 20 y 30 años que tuvo un impacto muy rápido y notable en la vida de la comunidad», continúa Alfonso. Lo cierto es que suponen más o menos la mitad de todos los jóvenes que siguen su camino de fe en la parroquia. Y esto, señala César, ha sido uno de los destacados de la misión: la unión de jóvenes de distintos grupos parroquiales para quienes, durante el curso, hay menos ocasiones de compartir. «Todos somos la parroquia».

La idea en origen de la Misión Piloña, explica César, era «ayudar a la comunidad parroquial» no desde el paternalismo, sino desde la fraternidad. «Poder ver la realidad de la Iglesia en Asturias, sentirnos hermanos y también sentirnos nosotros parroquia».

Paloma, recién cumplidos los 27, lo organizó todo junto a otro joven, Álvaro. Ella estuvo todo el año pasado de experiencia misionera en Perú. Estudió Edificación (lo que antes era Arquitectura técnica), pero su corazón la ha llevado al mundo de la cooperación. A su vez, es catequista de San Bruno.

Destaca que lo más bonito ha sido «el tiempo que la gente ha podido compartir» con la comunidad asturiana, «con la gente más mayor; ese encuentro con el otro ha sido muy enriquecedor».

Los jóvenes se organizaron en grupos que cada día acudían a los sitios de misión, cuatro lugares en los que se iban rotando y en los que estaban acompañados por personas de la comunidad: tareas de adecentamiento y acondicionamiento en la iglesia de Santa Eulalia de Ques, el santuario de la Virgen de la Cueva y la parroquia principal de Infiesto y la visita a enfermos para llevarles la Comunión y hacerles compañía

Esto último, señala César, ha sido quizá una de las realidades más desconocidas por los jóvenes y que más les ha interpelado. «La pastoral de la salud la hacemos diariamente y lo tenemos como un tesoro, y abrir esa ventana a los jóvenes les ha hecho ver que ellos también pueden». De hecho, algunos se han traído de vuelta a Madrid esa inquietud.

Experiencia orante

El día comenzaba con el rezo de laudes y un rato largo de oración. Como destaca Alfonso, «se notaba que había experiencia orante», y no de un día, sino «un trabajo de años con ellos». Las mañanas estaban destinadas a los trabajos; las comidas la hacían en el restaurante Los Caños, donde «el trato fue increíble» en palabras de Paloma,  y las tardes las dedicaban a compartir con la Iglesia de allí.

Un día fue un cinefórum, otros dos comentaron la visita del Papa León XIV a Madrid y las actividades de San Bruno, y hubo una tarde especial de magia, gracias a un amigo de Alfonso, que hacía trucos con un fuerte carácter evangélico.  Además de poder presidir uno de los días la Misa en Covadonga, y el broche final del cierre de la Misión, que coincidió con el día que España ganó el Mundial de fútbol.

La misión es algo diario

«Nosotros hemos aprendido mucho de ellos; es un grupo de jóvenes de gran disposición, han dejado una huella muy buena», concluye Alfonso. Se ha visto que «es posible, en los jóvenes, entregar la vida y la fe». A su vez, expresa el deseo de que en los próximos años se pueda integrar la comunidad de jóvenes de Piloña en la misión, porque «ahora mismo en España estamos en misión, y nuestra tarea es evangelizar». Y «esa clave de misión la hemos empezado ya».

Paloma apuntala esta idea afirmando que «la misión es algo diario; las experiencias de misión lo que hacen es recordarme que la misión es algo que se vive día a día, en tu trabajo, con tus amigos, con tu familia».  Es que lo que uno haga, explica, sea «con Dios presente; no son grandes cosas, sino acercarte a alguien que está pasándolo mal en el trabajo», por ejemplo, al estilo de Jesús, «que se acercaba a la gente que sufría». Así, «la misión es una forma de vivir».

Para César, estos días han sido muy especiales. A punto de iniciarse en una nueva parroquia (ha sido nombrado vicario parroquial de San Miguel Arcángel de Las Rozas a partir de septiembre), la misión ha supuesto como una despedida de los chavales a los que lleva acompañando desde hace ya tiempo, cuando aún era seminarista. «Es duro saber que era el último plan de la parroquia, pero los jóvenes también me han acompañado y cuidado».

«Han sido años de ver la mano de Dios en ellos, y estos días, de una forma muy comprimida». Para los jóvenes, que ya tenían una experiencia de encuentro con Dios, esta Misión Piloña les ha regalado «un encuentro profundo con la Iglesia», con otra realidad diocesana, otra comunidad de fe… «Una simbiosis entre dos parroquias y dos diócesis; todos, en su momento, lugar y situación, seguimos a Cristo juntos».

Arzobispado de Madrid

Sede central
Bailén, 8
Tel.: 91 454 64 00
contacto@archidiocesis.madrid

Cancillería

info@archidiocesis.madrid

Catedral

Bailén, 10
Tel.: 91 542 22 00
informacion@catedraldelaalmudena.es
catedraldelaalmudena.es

 

Medios

Medios de Comunicación Social

 La Pasa, 3, bajo dcha.

Tel.: 91 364 40 50

infomadrid@archidiocesis.madrid

Informática

Departamento de Internet
C/ Bailén 8
webmaster@archidiocesis.madrid

Servicio Informático
Recursos parroquiales

SEPA
Utilidad para norma SEPA

 

Search