Santiago le ha estrechado la mano a un Papa, ha sido mirado por él y ha tenido la oportunidad de decirle: «Muchísimas gracias por todo lo que ha hecho para la Iglesia durante todos estos años». Fue al Papa Francisco, en Roma, durante el Jubileo de los Periodistas, que fue el único que pudo presidir el Santo Padre porque después ingresó en el hospital.
Lo cuenta en Una Iglesia, mil voces, el videopodcast de la archidiócesis de Madrid para la venida del Papa León XIV. Explica que le habían ofrecido la posibilidad de hacer las ofrendas en la Misa jubilar aunque él, en realidad, no tuvo que llevar ninguna porque lo hacía su compañero. Así que su único cometido era «caminar; caminar hacia el Papa».
«Empecé a andar, toda la nave central de San Pedro». El Papa Francisco «estaba ya viejito y no presidía» en el altar, sino que estaba sentado a la derecha. «Hacemos la curva y yo me lo encuentro delante; nunca había sentido algo así: “Estoy delante del Papa, a menos de 30 segundos de darle la mano”».
Porque como él las llevaba vacías, «aproveché». Y fue entonces cuando le dijo la frase del comienzo de esta noticia: «Muchísimas gracias por todo lo que ha hecho para la Iglesia durante todos estos años». Realmente él había pensado otras cosas que decirle, y por eso lo que expresó fue algo que simplemente, piensa, le salió del corazón.
Ahora, este periodista que trabaja en la Oficina de Medios de Comunicación de la diócesis tendrá la oportunidad de ver a un nuevo Sucesor de Pedro, y en Madrid. Cuenta Santiago en el videopodcast una anécdota con respecto a la elección del nuevo Papa, y es que él fue el único de la redacción que vaticinó su nombramiento. Estaba convencido: de ese cónclave de 2025 saldría Robert Prevost como Papa.
Había dos o tres cosas que para él eran clave: era prefecto del Dicasterio para los Obispos, «y eso ayuda muchísimo»; habla muchísimos idiomas y era misionero. «Yo lo tenía bastante claro». Tanto, que lo había comentado con amigos y cuando se anunció su nombre, el whatsapp se le llenó de mensajes.
Llegar a los alejados
El periodista considera la del Papa León XIV a Madrid es «una visita importante, para la ciudad, para la Iglesia en Madrid». Quizá mucha gente que esté alejada pueda encontrar, considera, «una Iglesia acogedora, cercana» y para eso le gustaría que el viaje se centrara no solo en los jóvenes, por ejemplo, sino que mostrara «una Iglesia que no se olvida de nadie, una iglesia que está cerca de todos y que acompaña y camina con todos».
Para eso, «no se necesitan grandes discursos», opina, «pero quizás una sola palabra puede cambiar el corazón de mucha gente». En este sentido, cree que el Papa León tiene varios «algos» que necesita el mundo de hoy: teología, cercanía, no tomar las decisiones en el primer momento… Y escucha. «Las personas que han ido a verle siempre dicen que “nos ha escuchado mucho”; creo que es el verbo que más le identifica: escuchar». También es «muy firme» al «decir las cosas claras, por ejemplo con el tema de la guerra».
Santiago, que es de Roma, casado con una mujer de Zaragoza y residente en Madrid, reconoce que esta es una ciudad acogedora, «bastante más fácil que Roma», y está seguro de que «al Papa le va a acoger muy bien; sobre todo porque son muchos años que no viene un Papa y entiendo la emoción de los madrileños y de los españoles que lo están esperando».
Como periodista que trabaja en los medios de comunicación de la diócesis, reconoce que esta visita ya está dando «mucho trabajo, y seguramente vendrá mucho más», pero «lo afrontamos con ganas». Y puesto que hace información religiosa, «es mi momento: es momento de vivir algo importante; mucha gente se va al Mundial o a los Juegos Olímpicos a cubrirlo, que también es algo súper chulo. Pues a mí me toca esto y serán tres días que hay que disfrutar y que hay que trabajar».
En esos tres días, si se encontrara al Papa en un ascensor le haría una única pregunta: «¿Qué sintió cuando en la Capilla Sixtina empezó a escuchar Prevost, Prevost, Prevost, Prevost…?». Un apellido, el suyo, que puesto por escrito a manos de los cardenales le ha cambiado la vida para siempre. Ante «ese momento en la Capilla Sixtina», son poca cosa los días complicados en el trabajo de cada día o el «ansia» muchas veces por tantas cosas que hacer.
Santiago termina el videpodcast con una oración personal para la visita del Papa: «Señor Jesús, te pedimos que en estos días de junio, cuando el Papa León XIV pise nuestra ciudad, su palabra llegue a todos sin excepción. A los que están en primera fila y puedan ver su rostro, pero también a los que están en la última, perdidos entre la multitud o detrás de una pantalla, solos en su casa, lejos del bullicio, quizás incluso dudando de si son parte de esta gran familia. Y si no pueden escucharlo todo, que al menos una sola palabra del Papa, una sola, caiga sobre ellos como cae la lluvia sobre tierra seca. Que el mensaje de paz y de amistad del Papa cruce todas las barreras, las de las plazas llenas, las del cristal del televisor y de las redes sociales que tantas veces nos distraen, y encuentre a cada persona donde está. Que esta visita a Madrid no sea un paréntesis en nuestra vida, sino una semilla enterrada en buena tierra. Danos ojos para ver sus frutos, semanas, meses y años después, en las conversaciones que cambiaron algo, en las reconciliaciones que tardaron en llegar y en los corazones que se abrieron despacio, sin prisa. Amén».
