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Martes, 19 mayo 2026 08:12

«Si coincide con Bad Bunny, vendo la entrada»: Gaby, la hondureña que lleva las redes de la parroquia de la Fuensanta y elegiría al Papa antes que a cualquier concierto

«Si coincide con Bad Bunny, vendo la entrada»: Gaby, la hondureña que lleva las redes de la parroquia de la Fuensanta y elegiría al Papa antes que a cualquier concierto

Gaby tenía 9 años cuando eligieron al Papa Francisco. Estaban en casa en Honduras, viendo la televisión, cuando su padre soltó de repente: «¿A que se llama Francisco?» Su madre lo descartó. Él insistió. Luego tuvo que irse a trabajar y cuando volvieron a mirar la pantalla, el nuevo Papa se llamaba efectivamente Francisco. Su padre, que también se llama Francisco, estaba eufórico. «Igual que yo», repetía. Gaby no entendía del todo qué era un Papa, pero vio la emoción de sus padres y esa emoción se le contagió. Es uno de esos recuerdos de infancia que uno guarda sin saber muy bien por qué, hasta que con el tiempo entiende que era el principio de algo.

Años después, la familia se mudó a España. El cambio no fue fácil. Otra cultura, otras costumbres, otro ritmo. Incluso el idioma, siendo el mismo, sonaba diferente. «Los españoles sois bastante directos», dice Gaby con humor. «En clase veía cómo mis compañeros hablaban así directamente a los profesores y yo me quedaba en shock». Pero lo que más le ayudó a encontrar su sitio no fue el tiempo ni la costumbre sino la primera visita a la parroquia del barrio, una semana después de llegar. El párroco les preguntó de dónde venían, cómo lo estaban llevando, y le propuso a Gaby que se apuntara al grupo de catequesis con los jóvenes. Ella no quería. Su madre insistió. Fue el viernes siguiente con toda la resistencia del mundo y llegó a casa diciéndole a su madre que quería volver. «La acogida, en plan cómo te acoge la Iglesia», dice. «El Señor me estaba cuidando desde el minuto uno».

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«Al final desde ahí evangelizamos»

Esa experiencia de ser acogida por una comunidad cuando todo lo demás era nuevo y difícil es la que Gaby intenta ahora reproducir a través de las redes sociales de su parroquia. Junto a otra chica, lleva el Instagram y el TikTok de la parroquia, grabando vídeos sobre lo que ocurre con los jóvenes, con los mayores, con los matrimonios, con los niños. «Al final desde ahí evangelizamos», dice. No lo ve como una tarea secundaria sino como una forma real de misión: mostrar al mundo lo que pasa en una parroquia para que quien lo vea desde fuera sienta curiosidad y quiera entrar. Reconoce que han llegado personas a través de las redes, aunque no todas se han quedado. Y que el reto es traducir en una pantalla esa sensación de acogida que ella misma vivió el día que entró por primera vez.

En la JMJ de Lisboa fue con su parroquia y vio algo que no había visto nunca: casi dos millones de jóvenes juntos en un mismo sitio, convocados por la figura del Papa. «Cómo la figura del Papa atrae a los jóvenes», dice. No como espectáculo sino como algo más difícil de explicar: la sensación de que hay algo que une a gente de todo el mundo que no se conoce de nada.

«Vendo la entrada»

El momento más divertido del episodio llega cuando se descubre que Gaby tiene entrada para ver a Bad Bunny en Madrid el 7 de junio, el mismo día en que el Papa estará en la ciudad. La pregunta es inevitable: ¿qué habrías hecho si hubiera coincidido con la vigilia? «Vendo la entrada. Me da absolutamente igual. Quiero ver al Papa». No lo dice como respuesta correcta sino como convicción real. Y cuando se le pregunta qué tiene el Papa que no tiene Bad Bunny, la respuesta es también directa: «Bad Bunny va a cantar un perreo que me gusta, no lo sé bailar, pero me gusta. Pero el Papa es mucho más. Yo lo veo como algo mucho más importante».

En el ascensor imaginario, Gaby no buscaría el móvil para grabar un reel aunque lo llevara en la mano. Lo primero que haría sería pedir un abrazo. Y pediría también su bendición. Nada más. A veces lo más sencillo es también lo más verdadero.

El episodio cierra con una oración de Gaby en la que pide que la visita del Papa ayude a todos, jóvenes, matrimonios y padres: «Señor, te pedimos por el Papa León. Te pedimos que su visita a Madrid nos ayude a todos los jóvenes, a todos los matrimonios, a todos los padres, y que le ayude todo lo que diga él. Que sea a través de ti y que sea instrumento de ti para nosotros. Amén».

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