La Iglesia celebra este 8 de febrero la Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas, que coincide, como cada año, con la festividad de Santa Josefina Bakhita, esclava liberada que puso su vida al servicio de Dios. El lema elegido para esta edición es «La paz comienza con la dignidad».
En el marco de esta Jornada, la Comisión Diocesana contra la Trata de Madrid convoca una vigilia de oración el próximo miércoles, 11 de febrero, en la parroquia de San Juan de la Cruz.
XII Jornada Mundial de Oración y Reflexión contra la Trata de Personas - 8 de febrero: Sta. Josefina Bakhita.
— Pastoral Social Madrid (@PasSocialMad) January 27, 2026
LA PAZ COMIENZA CON LA DIGNIDAD: Un llamamiento mundial para poner fin a la trata de personas -> https://t.co/bN3D8ntZvX
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Santa Bakhita
Santa Josefina Bakhita fue una mujer que sufrió la esclavitud en su propia carne. Conoció el dolor, el abuso y la pérdida de la libertad. Pero su historia no terminó ahí. «Su vida se transformó en un camino de fe, de esperanza y de entrega a los demás». Por eso, hoy es para nosotros «un símbolo muy fuerte», porque nos recuerda que «la dignidad nunca se pierde del todo y que Dios está al lado de quienes han sido heridos y descartados», afirma Begoña Iñarra, coordinadora diocesana contra la trata de Madrid.
«La trata no es algo lejano». Es una realidad que atraviesa todos los continentes y que también está presente en Europa, en España, en Madrid, incluso en nuestros propios barrios. Como recuerda Iñarra, hablamos de personas explotadas sexualmente, obligadas a trabajar en condiciones indignas, forzadas a mendigar, a delinquir o a vivir bajo amenazas. Hablamos de mujeres, hombres, niños y niñas a quienes se les ha robado la libertad, «cuyas vidas han sido rotas para que otros hagan negocio».
Ante esta realidad, es comprensible sentir impotencia. Pero la vigilia quiere recordar algo esencial: orar también es actuar. «Y actuar empieza por abrir los ojos, dejarnos tocar el corazón y decir con claridad: yo no quiero ser indiferente».
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Vigilia de oración: espacio abierto, sencillo y humano
Durante la vigilia se realizará «un gesto muy bonito y profundo». Se irán encendiendo luces que representan los distintos continentes —África, Europa, América, Asia y Oceanía— para recordar que «tanto las víctimas como quienes luchan por su liberación están presentes en todo el mundo». Con este signo se rezará «por cada realidad, por cada herida y también por la esperanza que sigue viva», señala Iñarra.
En esta vigilia participarán personas muy diversas: quienes están comprometidos en la lucha contra la trata y acompañan a las víctimas, religiosas y religiosos, y también personas no creyentes que se suman porque comparten el deseo de un mundo más justo. En definitiva, será «un espacio abierto, sencillo y humano, donde todos sumamos».
Al concluir la celebración, explica la coordinadora diocesana, los participantes se girarán hacia los cuatro puntos cardinales en un gesto sencillo pero elocuente: con la mano en el corazón y después extendida hacia fuera, «enviaremos simbólicamente luz y paz a todo el mundo, como una bendición que nace de dentro y se convierte en compromiso». Un gesto que expresa que «nuestra fe no se queda dentro de la Iglesia», sino que quiere «llegar a cada rincón donde alguien sufre explotación».
La vigilia estará acompañada por el obispo auxiliar de Madrid, D. Vicente Martín Muñoz, quien animará a los participantes «a vivir la fe unida a la justicia y a la defensa de la dignidad humana».

No mires hacia otro lado
Para concluir, la coordinadora diocesana anima a todos a participar en esta vigilia de oración: «A rezar, a escuchar, a dejar que esta realidad nos toque el corazón», porque «una hora de oración puede cambiar nuestra manera de mirar el mundo».
También se dirige a quienes no puedan acudir presencialmente. «Únete desde donde estés»: ese día, invita a hacer una oración por las víctimas de la trata y a encender una vela. Y, sobre todo, a no mirar hacia otro lado ante situaciones sospechosas, a apoyar a entidades que trabajan con las víctimas, a revisar las propias formas de consumo. En definitiva, «todos podemos hacer algo y todo suma».
Asimismo, Begoña lanza un mensaje a quienes participen en la vigilia: se propondrá también un compromiso concreto, preguntarnos qué podemos hacer contra la trata en España, en Madrid, en nuestro propio barrio, porque «la lucha contra esta injusticia empieza en lo cercano, en lo cotidiano, en nuestras decisiones de cada día».
«Que Santa Josefina Bakhita nos ayude a no acostumbrarnos al dolor ajeno, a no vivir en la indiferencia y a convertir nuestra oración en vida, en gestos y en compromiso».
