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Domingo, 10 mayo 2026 14:50

Cardenal José Cobo en los 60 años de la Parroquia de Altagracia: «Un lugar donde leer la realidad a la luz de la fe»

Cardenal José Cobo en los 60 años de la Parroquia de Altagracia: «Un lugar donde leer la realidad a la luz de la fe»

La parroquia de Nuestra Señora de Altagracia, en el barrio de Valdezarza, actualmente confiada a los Misioneros del Verbo Divino, ha iniciado la celebración de sus 60 años, que tiene como lema «Déjate llevar por Ella». Lo ha hecho con una Eucaristía presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, ampliamente participada y con la presencia de un buen número de sacerdotes.

De Garrovillas a Madrid

Una advocación que, en palabras del arzobispo, dio un salto desde el pueblo de Garrovillas, en Cáceres, a Madrid. Allí había nacido Pedro Gil, que trabajaba como chofer de don Casimiro Morcillo, y, en una época en que fueron creadas muchas parroquias en Madrid, le sugirió que una de ellas llevase esa advocación. Así fue inaugurada la parroquia de Nuestra Señora de Altagracia en abril de 1967 en la calle Valle de Belagua, 9.

60 años Altagracia

Garrovillas fue el primer lugar donde se le dio a María el título de Altagracia, y de allí se fue extendiendo, también a América Latina, siendo hoy la patrona y protectora de la República Dominicana, lo que ha motivado la presencia de la consejera de la Embajada de este país en la celebración. Igualmente se han presentes representantes del ayuntamiento de Madrid, la alcaldesa de Garrovillas y su párroco, junto con un buen número de sus vecinos y la imagen de su patrona.

Parroquia lugar de encuentro

El cardenal Cobo inició su homilía destacando la importancia de tener una parroquia, espacio donde, especialmente hace 60 años, los vecinos «pudieran tener un sitio donde hablar, donde leer la realidad a la luz de la fe, donde encontrarse también y mantener las raíces de sus pueblos, de sus familias, de las tradiciones y de la experiencia de fe que habían vivido». Según el arzobispo de Madrid, que recordó que el papa León bendecirá en su próxima visita las primeras piedras de 12 nuevas parroquias, «cada parroquia se ha convertido en un lugar de encuentro en los barrios, de esperanza, de fe y de siembra del Evangelio».

Un crear parroquias, entonces y ahora, que muestra que «la fe necesita tiendas y lugares donde echa raíces en nuestros barrios y que podemos aportar muchísimo a la vida de nuestros barrios». Parroquias cuyas mejores piedras son quienes viven la fe en ellas y quienes las acompañan y ayudan a ver las cosas de otra manera. «A pesar de las tempestades de la vida, la fe nos invita a mirar siempre a Jesucristo, a ser personas distintas, no porque seamos los mejores, sino porque miramos distinto», enfatizó. Algo a lo que nos ayuda María, que «siempre nos enseña a Jesucristo», y no solo a nosotros mismos.

Haciendo referencia al pasaje del evangelio del día, el cardenal dijo que «Jesús continuamente nos está prometiendo su Espíritu», el constructor que «nos hace ver que cuando nos olvidamos de Jesús, cuando nos centramos en nosotros mismos, el Espíritu nos dice no te mires a ti mismo, no os miréis a vosotros mismos, mirad a Jesucristo». Es el Espíritu «el que hace posible la Iglesia, el que va por delante de nosotros es el Espíritu de la verdad».

Cobo parroquia Altagracia

El Espíritu teje relaciones

60 años que son oportunidad para reconocer que «Dios ha estado aquí presente desde el principio, que el constructor ha sido Él. Si miramos con ojos de Jesús, con ojos del Espíritu, vemos que el Espíritu ha ido tejiendo entre los vecinos, entre los miembros de esta comunidad, ha ido tejiendo relaciones y ha ido creando historias apasionantes de esperanza, de comunión, de salir de las dificultades, de una manera especial», recordó el cardenal.

Siguiendo el texto evangélico, recordó que a lo largo de estos años Jesús no ha dejado sola a esta parroquia. «A través de cada Eucaristía, a través de cada reunión, a través de cada encuentro, a través de cada boda, a través de cada funeral, a través de cada bautizo, a través de cada abrazo que nos hemos dado, el Espíritu ha estado presente entre nosotros», ha dicho el cardenal, que ha llamado a ser presencia de Jesús en el barrio de una parroquia «no hecha solo con piedras, hecha con vuestros rostros, con vuestro compromiso, con vuestros sacrificios».

El cardenal Cobo ha insistido en que «Dios nos ha amado primero», una experiencia «que ha hecho vivir a esta comunidad y hace vivir a la Iglesia, que nos hace mirar de otra manera al mundo, nos hace vivir de otra manera». Desde ahí ha llamado a mirar al futuro, ser la luz que construya ese futuro, y para eso el camino es «guardad mis mandamientos», como Jesús nos dice, a ejemplo de María, guardando el Misterio, la presencia de Dios, de «un Dios que cree en la vida, un Dios que es del Evangelio y que nos permite mirar de otra manera. Es el Paráclito, el Consolador, el que nos defiende, el que guardamos entre nosotros. Por eso no estamos solos».

Parroquia Altagracia

Decir como se habla con Dios

En palabras del cardenal Cobo lo que necesitan nuestros vecinos hoy «es que les digamos cómo habla Dios, cual es el tono Dios, donde está hablando Dios», algo que María supo hacer. Se trata de guardar la Palabra de Dios, para lo que es necesario «seguir escuchando el sonido de Dios, como lo hace María». Algo que demanda agudizar el oído y hacerlo en este momento histórico. Escuchar, no decir, subrayó el cardenal, «a Dios que muchas veces habla con voz pequeña, con voz humilde, con voz discreta, pero que es la voz de la vida».

Un escuchar que no podemos hacerlo solos, «nos necesitamos unos a otros, necesitamos de la vida comunitaria, necesitamos escucharnos unos a otros, necesitamos participar en la vida de la parroquia. No simplemente venir a la parroquia, sino construir la parroquia. No simplemente acudir a que me den, sino a ofrecerme como bautizado, como bautizada, que tiene una vocación especial», destacó, haciendo ver que Dios cuenta con todos «para dar a conocer su mensaje, para dar esperanza a nuestro mundo».

Y escuchar en comunidad, asumiendo que escuchar a Dios no se queda en palabras, se traduce siempre en gestos. Algo que se hace presente en la vida de la Iglesia, porque «allí donde hay una comunidad cristiana hay un cambio y hay una transformación. Allí donde hay una comunidad cristiana, hay una puerta abierta para que los vecinos puedan venir, para que puedan buscar esperanza. Allí donde hay una comunidad, hay una parroquia en cada casa, porque esa es la primera parroquia, vuestras casas, vuestras vidas, sin esas no hay parroquia».

Finalmente, el cardenal dijo que «transformar la realidad y seguir transformando nuestros barrios a luz de la fe y a luz de la esperanza de Jesucristo es nuestra meta». Hacerlo sabiendo que «Dios anota de forma especial el nombre de cada uno de los que estáis aquí, porque cuenta con vosotros para que su Iglesia siga presente y para que este templo no solo sean las piedras, sino las vidas y los nombres de cada uno de vosotros, según María, ella que siempre es caminante y ella que nos hace mirar más alto».

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