El barrio de Atocha se viste de fiesta el domingo 19 de abril para acoger la Misa en la que será oficialmente consagrada como basílica menor la parroquia María Auxiliadora, encomendada a los salesianos.
La concesión del título y dignidad de Basílica Menor se firmó mediante decreto del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos de la Santa Sede el pasado 7 de octubre. Este tiempo desde entonces se ha vivido «con mucha ilusión, ganas, gratitud», explica el párroco, Carmelo Donoso, salesiano.
También con «nervios para preparar la celebración» del próximo domingo, a las 12:30 horas, una Misa presidida por el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid. En realidad, la Misa será la del día, III Domingo de Pascua, «con alegría celebramos la Resurrección del Señor».

Impulso en la devoción, en la fe y sobre todo en la celebración
En ella, el canciller secretario de la diócesis, Eduardo Aranda, leerá, al comienzo, el decreto pontificio de aprobación, que será el signo concreto de la consagración. «El título lo recibimos en latín, pero se preparará para que se pueda leer en castellano, y lo expondremos para que la gente lo pueda ver». La concesión del título de basílica menor «es un impulso en la devoción, en la fe y sobre todo en la celebración, porque ahora también se nos pide que la cuidemos con más dignidad si cabe».
«Estamos con mucho ánimo de seguir vinculados, de manera más especial, con la Santa Sede —destaca el párroco—; si estábamos ya muy vinculados en comunión y cariño al Papa, esto es casi un paso previo a su acogida aquí en Madrid, a escasos dos meses de que venga».

Templo de planta basilical
A finales del siglo XIX, los salesianos se instalaron en la zona de Atocha, por entonces arrabales de la ciudad de Madrid, sobre los riachuelos que venían del Paseo del Prado, al lado de los lavaderos de la ciudad. Allí comenzaron su labor educativa y evangelizadora con los niños y jóvenes, al estilo de Don Bosco.
En mayo de 1966 se firmó un contrato entre el entonces arzobispo Casimiro Morcillo y la Congregación Salesiana para construir la parroquia María Auxiliadora. El templo se concluyó en 1972, con planta basilical, y diez años después, fue declarado Santuario de María Auxiliadora, teniendo en cuenta su historia, la irradiación que ha tenido en el barrio y la centralidad geográfica con respecto a la inspectoría salesiana.
En el edificio resalta el conjunto de vidrieras, un total de 18, de hormigón traslúcido. Representan el sueño de Don Bosco de las dos columnas, la nave de la Iglesia entre la Eucaristía y María Auxiliadora; los siete sacramentos, y las virtudes teologales y cardinales.

Capilla dedicada a 42 mártires salesianos
Entre las tallas devocionales, sobresale la estatua de María Auxiliadora situada a los pies de la iglesia, a la izquierda, bendecida en 1941 por el obispo Eijo y Garay. Fue obra de los profesores y alumnos de la Escuela Salesiana de ebanistería de Sarriá (Barcelona), en 1940.
En el conjunto se distingue, así mismo, la capilla dedicada a los 42 mártires salesianos de la Inspectoría de Madrid que fueron beatificados en 2008 junto a otros 446 sacerdotes, religiosos y laicos muertos por odio a la fe en el siglo XX. En la capilla se conservan los restos de once beatos salesianos, ocho de ellos pertenecientes a la comunidad de Atocha, a los que se suma el cuerpo del mártir más joven de España, Federico Cobo, de 16 años, que era aún aspirante.
También cuentan con una reliquia de Carlo Acutis, que les llegó directamente de la madre de este santo joven, hace cinco años.

Devoción a María Auxiliadora
Además de la capilla de los mártires, el complejo acoge una estatua que representa a Don Bosco, en cuya base se han integrado las reliquias de tres de las grandes figuras salesianas: santo Domingo Savio, Don Rinaldi y el propio san Juan Bosco. La talla fue inaugurada en octubre del año pasado, a las puertas de la celebración de los 125 años de presencia salesiana en Atocha y Madrid.
De hecho, esta presencia arraigada en la ciudad, extendiendo la devoción a la Virgen en su advocación de María Auxiliadora, es en parte motivo de su consideración como basílica menor: el cardenal Arthur Roche, prefecto del dicasterio, reconocía en el decreto la especial relevancia litúrgica y pastoral de esta parroquia dentro de la archidiócesis de Madrid. «Ver a María Auxiliadora es como estar en casa», dicen muchos de los que pasan por la iglesia.

«Esto nos une un poco más al corazón del Santo Padre»
En la actualidad, el templo, unido al colegio Salesianos Atocha, es una obra salesiana grande, con 2.800 alumnos, 1.000 de ellos de Formación Profesional, y un centro juvenil con cerca de 500 jóvenes. A todo ello se le suman las familias.
Con los niños del centro educativo «estamos haciendo un poco de catequesis, en la oración de la mañana, en los buenos días, para explicar en qué consiste esto y el regalo que hemos recibido, que esto nos une un poco más al corazón del Santo Padre». Cuando vayan a partir de ahora, les dicen, «notaréis algún pequeño detalle, las insignias pontificias, el escudo de nuestra basílica, pero la iglesia va a seguir siendo lo que es».
En conclusión, «la comunidad salesiana está feliz por este acontecimiento y también un poco expectantes para ver lo que va significando en el día a día a partir de ahora».

