Este viernes 28 de agosto, el camarín sepulcral de san Isidro y la Capilla de la Inmaculada abrirán para la veneración popular del patrón de Madrid y de la Virgen.
Será en horario de tarde, de 18:00 a 20:00 horas.
La Capilla de la Inmaculada
En el lado izquierdo del crucero de la Real Colegiata de san Isidro, en paralelo con la entrada a la sacristía, se encuentra la capilla de la Inmaculada Concepción de la Real Muy Ilustre y Primitiva Congregación de san Isidro de naturales de Madrid. Precedida por una reja con los escudos de la Villa y los títulos de la Congregación, se abre la capilla de planta ovalada, obra independiente al resto de la Colegiata, aunque incorporada a la misma a través del diseño de Ventura Rodríguez.
Se levantó, según la tradición, sobre la casa solar de los Vera y sobre uno de los pozos que construyó san Isidro.
La capilla tiene un remetido a modo de presbiterio presidido por un retablo barroco donde se encuentra la talla de la titular, una Inmaculada Concepción del siglo XVII de escuela granadina, atribuida a José de Mora. Esta Inmaculada es la protectora de la Congregación.
En la planta ovalada, en dos hornacinas, se encuentran las imágenes de san Isidro y santa María de la Cabeza obra del escultor madrileño Javier Tudanca, hermano congregante, realizadas en 1994 y 1995 respectivamente, que son las que procesionan por las calles de Madrid cada año el 15 de mayo.

El camarín sepulcral
Por orden de Carlos III, el 4 de febrero de 1769 se trasladan a la actual colegiata (entonces Real Iglesia de San Isidro) tanto el cuerpo de san Isidro, desde la Real Capilla de San Isidro (actual iglesia de San Andrés), como las reliquias de su esposa, santa María de la Cabeza.
Las urnas con los cuerpos de los santos se situaron en el retablo del altar mayor diseñado por Ventura Rodríguez: san Isidro en el centro dentro del arca de plata y debajo, los restos de santa María de la Cabeza. Así permanecieron hasta 1936.
En ese momento y debido a las revueltas populares previas al estallido de la guerra civil, se decidió ocultar en secreto el cuerpo del santo y las reliquias de la santa en un hueco del muro a la bajada de la cripta. Gracias a esto se salvaron, ya que la colegiata fue incendiada y destruido por completo el retablo.
Terminada la guerra, fue descubierto nuevamente y expuesto a la devoción popular el 13 de mayo de 1939. Asimismo, se reconstruyó el retablo, dotándolo de un nuevo espacio y en el centro, detrás de la imagen de san Isidro en la gloria, está el camarín sepulcral.
