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Viernes, 30 octubre 2026 10:20

José Luis Segovia abre el XI Ciclo de Conferencias para Evangelizadores: «La fragilidad no es nunca el fin del camino»

José Luis Segovia abre el XI Ciclo de Conferencias para Evangelizadores: «La fragilidad no es nunca el fin del camino» Fotos Delegación Catequesis

La parroquia de San Juan de la Cruz acogió el jueves 29 de octubre la sesión inaugural del XI Ciclo de Conferencias para Evangelizadores. José Luis Segovia, vicario pastoral de la Archidiócesis de Madrid, impartió la ponencia «Acoger la fragilidad en la evangelización». El ciclo, organizado por varias delegaciones episcopales de la Archidiócesis de Madrid, está dirigido a catequistas, sacerdotes, profesores de Religión, agentes de pastoral, voluntarios y a todas las personas comprometidas con la evangelización.

El nuevo delegado de Catequesis, José María Pérez Navarro, FSC, inauguró el curso explicando que el objetivo es «acercarnos a distintas realidades que forman parte de la vida de muchas personas y pensar cómo acompañarlas desde el Evangelio». Y añadió: «Creo que la fragilidad es un lugar posible y privilegiado para anunciar el Evangelio. Tenemos una Buena Noticia que puede resonar en el corazón de las personas».

«No estamos llamados a ser prometeos, somos cireneos»

José Luis Segovia arrancó con una pregunta: «¿Qué lugar ocupa la fragilidad en nuestra manera de evangelizar?». Invitó a revisar si, entre proyectos, catequesis y encuentros, nuestras comunidades cristianas crean «ámbitos de acogida, de hospitalidad, de cuidados» para quienes atraviesan una crisis, una enfermedad, una separación, un duelo o la soledad, y también para quienes dudan o no encuentran fácil encaje en las formas habituales de la comunidad.

El vicario pidió reconocer también la propia fragilidad de quienes sirven en la pastoral, sin sentirse por ello incapacitados para anunciar el Evangelio, conscientes de que llevan «un tesoro precioso en vasijas de barro». Recordó que nadie de nosotros ha inventado el Evangelio ni la Iglesia: lo que se pide es ser testigos creíbles de lo recibido y contagiarlo con ilusión. «No estamos llamados a ser prometeos, somos cireneos», afirmó, en alusión a esa figura discreta que, desde su propia fragilidad, ayuda a Jesús a llevar la cruz.

Segovia defendió una Iglesia que cultive comunidades capaces de cuidar la fragilidad y de «dejarse interpelar» por quienes la viven. Esas personas, señaló, no son objeto de atención, sino «sujetos activos» que configuran una comunidad evangélica. Frente a una sociedad que premia el éxito y la autosuficiencia, afirmó que reconocer la propia fragilidad es un acto de humildad: aceptar que necesitamos a Dios y a los demás.

 

«La fraternidad forma parte del proyecto de Dios»

En ese contexto aludió al accidente ferroviario en Urda y a quienes, sin saber qué decir, acudieron a acompañar a las víctimas. «La fraternidad forma parte del proyecto de Dios para cada uno de nosotros», aseguró, y se pone especialmente de manifiesto en los momentos de vulnerabilidad extrema.

El vicario pastoral de la archidiócesis de Madrid se detuvo también en las figuras de Juan y María al pie de la cruz como imagen de la «impotencia compartida». Advirtió de que a menudo se ofrecen «recetas piadosas» ante las cruces ajenas, cuando a veces lo mejor es estar y callar, con un silencio «lleno de cariño, de ternura y de impotencia compartida». Y añadió una nota de esperanza: «La fragilidad no es nunca el fin del camino».

Segovia animó a pasar «de la retórica de las palabras a la experiencia»: la acogida no consiste solo en tener abiertas las puertas del templo, sino en reconocer la dignidad de quien llega. Para ello propuso generar dentro de la Iglesia una cultura de cuidados, también de los agentes de pastoral: cuidar y ser cuidados.


La próxima sesión

Recordó, además, que el cardenal Cobo habla a menudo de la vocación de la Iglesia de «poner la mesa camilla» para que se sienten personas que piensan de manera muy distinta. Y concluyó que, más que la religión, «la fragilidad es lo que nos une»: la experiencia de vulnerabilidad es el hilo que vincula a todos los seres humanos.

Con esta sesión arranca un ciclo que continuará con nuevas conferencias a lo largo del curso. A lo largo de trece sesiones, distintas voces procedentes de la acción social, la cultura, la educación y la catequesis ofrecerán claves para responder desde el Evangelio a algunos de los desafíos pastorales del presente. La próxima sesión, el 5 de noviembre, titulada «Un hogar. Un lugar al que pertenecer», será impartida por Xabier Parra, director de SERCADE y presidente de la red FACIAM.

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