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Domingo, 21 junio 2026 13:19

Madrid agradece por una visita pontificia en la que «hemos vuelto a descubrir que somos pueblo de Dios»

Madrid agradece por una visita pontificia en la que «hemos vuelto a descubrir que somos pueblo de Dios»

La Iglesia de Madrid se ha reunido este domingo, 21 de junio, en la catedral de Santa María la Real de la Almudena para celebrar una Eucaristía de Acción de Gracias con motivo del reciente viaje del papa León XIV.

Gracias por lo vivido y realizado

Una celebración presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, en la que, en una catedral llena y con las canciones del coro de las mil voces, se ha dado gracias a Dios por los frutos espirituales de esta visita, por los encuentros vividos y por el camino realizado juntos. Una vez más, fue usado el cáliz regalado por el papa León XIV a la archidiócesis de Madrid.

El desafío es dar continuidad a lo vivido durante la visita en un momento histórico en el que, como señalaba el arzobispo, «tenemos la impresión de que vivimos tiempos inciertos». Un mundo marcado por cambios en las tecnologías, en las relaciones sociales, en que se tambalean seguridades que durante años parecían firmes. En esa coyuntura, «muchas personas experimentan una inquietud profunda: no saber bien dónde apoyar el corazón», decía el cardenal.

Para responder a esa situación se remitía a las palabras de Jesús en el Evangelio del XII Domingo del Tiempo Ordinario: «No tengáis miedo». Esta afirmación, que Jesús repite tres veces, «no es una invitación ingenua». Ante las dificultades que viven los discípulos, «les invita a levantar la mirada y descubrir que, más allá de las dificultades inmediatas, la historia sigue estando en las manos de Dios», lo que nos remite a la visita del Santo Padre León XIV a Madrid.

Coro mil voces

Mirar más alto

A partir del lema: «Alzad la mirada», el cardenal agradeció porque «muchos respondisteis a esa invitación saliendo de la comodidad para mirar más alto. Hemos visto alegría, entusiasmo, generosidad y una esperanza compartida que necesitábamos redescubrir en medio de tantos miedos».

Desde ahí ha reconocido que «el Papa nos ha ayudado a levantar los ojos y, al hacerlo, también a encontrarnos con lo mejor de nosotros mismos, sacando a la luz la capacidad de entrega de tantas personas, el compromiso de la Iglesia y la colaboración de tantos. Por encima de la polarización, de las palabras que dividen, del miedo y la indiferencia, hemos vuelto a descubrir que somos pueblo de Dios. Y que cuando alzamos la mirada, Dios sigue actuando en medio de la historia».

El arzobispo preguntó: «¿qué hacemos con todo lo vivido?», y llamó a que no quede en algo hermoso que pasó, sino que se convierta «en una semilla fecunda para cada uno de nosotros y para nuestra Iglesia». Para ello, puso el ejemplo de María y así «guardar lo vivido en el corazón y meditarlo», y pidió a las comunidades, grupos y parroquias que se pregunten: «¿qué nos ha dicho Dios estos días?». El camino es releer los mensajes del Santo Padre y «atrevernos a desmenuzar cómo Dios ha pasado por nuestra vida y por nuestra Iglesia; dejando su huella en tantas personas, encuentros y gestos de gracia. Solo así lo vivido dará fruto».

Cardenal Cobo misa acción de gracias

Dar nuevos pasos de fe

A partir del texto evangélico: «Lo que os digo de noche decidlo en pleno día; y lo que escucháis al oído proclamadlo desde las azoteas», el arzobispo llamó a «dar nuevos pasos de fe», dado que «la fe crece cuando se da, cuando se ofrece. La fe no es un secreto que guardar. Es una buena noticia que compartir y hemos de ponernos en marcha para emprender formas de anunciar y de proclamarla y transmitir su fascinación».

El arzobispo de Madrid planteó una nueva pregunta: «¿Qué parte de responsabilidad estamos dispuestos a asumir en la vida de la Iglesia?» Hacerlo en una Iglesia con rostro «diverso, alegre, unido y capaz de caminar junto», dado que como recordó León XIV, «nadie camina solo, pero tampoco nadie puede permanecer como espectador. Todos somos necesarios».

Una visita que «nos ha invitado a dar pasos de compromiso e implicación en nuestra parroquia o comunidad», y «nos ha urgido a sentir como propia la misión de toda la Iglesia diocesana», más allá de grupos o proyectos particulares. Una llamada a ser «constructores de vínculos» y a restaurar «el lenguaje universal de la comunión», subrayó. El reto es concretarlo con gestos y procesos para el próximo curso.

Misa Acción de Gracias visita Papa

Escuchar el clamor de los márgenes

El cardenal Cobo resaltó la centralidad de la procesión del Corpus, con «Cristo-Eucaristía saliendo al encuentro de la ciudad», pues «la Eucaristía nunca termina en el templo». Eso nos hace ver, como destacó el Papa, «que no podemos arrodillarnos ante el Señor y pasar de largo ante quien sufre», que somos convocados a «escuchar de nuevo el clamor de quienes viven en los márgenes», especialmente a los migrantes.

Una visita que será «una verdadera siembra de Dios en medio de nosotros» si hacemos que «lo vivido estos días nos lleva a una fe más compartida, a una Iglesia más comprometida y a una mayor cercanía con los más vulnerables», enfatizó el cardenal.

El arzobispo de Madrid agradeció «por el regalo que ha supuesto la visita del Santo Padre y por la siembra que ha realizado»; «por posibilitar que nos hayamos reconocido de nuevo como Pueblo de Dios y poder descubrir que el Señor sigue caminando con nosotros»; «por poder experimentar la alegría de sentirnos parte de una comunidad mucho más grande que nosotros mismos».

Un agradecimiento que ha extendido «a tantas personas que han hecho posible esta visita», como han sido las instituciones públicas, las fuerzas y cuerpos de seguridad, los servicios de emergencia, los benefactores y colaboradores, la comisión ejecutiva. Personas e instituciones que hacen ver que «la Iglesia siempre avanza gracias a muchas personas que sostienen silenciosamente la obra de Dios».

Misa Acción de Gracias Papa

Una Iglesia con rostro de servicio

Un gracias que también ha dado a los miles de voluntarios, que han hecho ver «una Iglesia con rostro de servicio», concretado en «jóvenes y mayores, familias, sacerdotes, consagrados y laicos que han entendido que evangelizar muchas veces consiste simplemente en estar, acoger, orientar, escuchar o ayudar». También a los participantes y a quienes «han seguido las celebraciones desde sus casas, a los enfermos y personas mayores que han ofrecido su oración, y a tantos monasterios contemplativos que han sostenido espiritualmente esta visita», parte esencial de lo vivido.

Una visita que ha ayudado a ver que «la Iglesia se construye cuando cada uno aporta lo que tiene», en «una misma misión que nos descentra». Un agradecimiento que será mejor si la Iglesia de Madrid consigue «asumir la responsabilidad de hacerlo fecundo» y se convierte «en una llamada renovada a servir, a evangelizar y a caminar juntos como Iglesia diocesana».

Para ello, el cardenal Cobo pidió no tener miedo de anunciar el Evangelio, de servir, de dialogar con el mundo, de abrir las puertas, de construir puentes, de comprometeros con vuestra Iglesia, de asumir responsabilidades en vuestra comunidad y en vuestra diócesis. Hacerlo sintiendo la compañía del Señor, «porque cuando levantamos la mirada, descubrimos que la esperanza tiene siempre la última palabra».

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