Quién le iba a decir a Virginia el año pasado cuando asistió a la Macroboda 2.0 en la parroquia San Sebastián Mártir de San Sebastián de los Reyes, que este 2026 sería ella una de las novias… Aún lo cuenta con asombro y alegría. Porque esta sí es la boda de sus sueños. No podía imaginar ella un casamiento mejor que con el hombre al que quiere, ante Dios y junto a otras parejas de novios.
Virginia tiene 42 años y lleva en San Sebastián de los Reyes la mitad de su vida. Allí tuvo a sus dos hijos y en la parroquia de San Sebastián Mártir los bautizó y han hecho la Primera Comunión. Hace seis años, en el trabajo (es carnicera en un supermercado de Alcobendas), conoció a Jesús. «Yo me quería casar, pero siempre pasaban cosas», reconoce.
Al concluir la macroboda de 2025 (imagen inferior), hablando con Javier Sánchez-Cervera, el párroco, con el que ya viene colaborando un tiempo, «nos dio el empujón». Entre que a ella le «encantó» la celebración, que el sacerdote la animó, «¡tú también puedes; no tenéis por qué dejarlo más tiempo!», y que Dios ya les «primereaba», como decía el Papa Francisco, la posibilidad fue real.

El cursillo prematrimonial, «fundamental»
A diez días de la boda (se celebrará el sábado 29 de agosto), reconoce que «no me lo hubiera imaginado en la vida». Le parece «algo espectacular» casarse junto a otras parejas, tanto que no se les olvidará en la vida. Y aunque a Jesús le costó un poco más la idea al principio, ahora están los dos «muy ilusionados».
Para la pareja fue «fundamental» el cursillo prematrimonial (imagen inferior, uno de los momentos del cursillo). A Virginia le impactaron los testimonios de otros matrimonios, el poder compartir con las otras nueve parejas de novios que se van a casar y todo lo que les contó el párroco, «qué significa esto en nuestras vidas, el motivo por el que nos vamos a casar…».
Para Virginia, lo más importante es que puede ser que aparentemente en sus vidas «todo va a ser igual» (uno de los requisitos para poderse casar en la macroboda es llevar al menos cinco años de convivencia), pero nada será igual en realidad: «Ya no vamos a ser dos, sino uno; vamos a formar una unión ante Dios, y esto es un compromiso total que a uno lo cambia completamente por dentro».
Los hijos, «emocionados»
Virginia y Jesús están en la recta final. La semana que viene son los ensayos, el sábado 29 la boda y después, si pueden, les encantaría irse de viaje de novios. Los dos hijos de Virginia y los otros dos que también tiene Jesús están «emocionados». «Han visto películas de bodas, pero una macroboda es algo nuevo para ellos, y están muy sorprendidos».
También la familia de Virginia se asombraron cuando les dijeron el formato de su boda.
—Pero, ¿no te hubiera gustado…?
—Esto es lo mejor que me ha podido pasar; es único, no solo vas a ver a tu hija, sino a más personas, y poderlo compartir… ¡Se lo recomiendo a todo el mundo!
